Las puertas automáticas son un ejemplo de éxito en nuestra sociedad. Son utilizadas en innumerables lugares tales como centros comerciales, edificios de oficinas, aeropuertos, hospitales, hoteles y casas. Pero, ¿cuál es el secreto de su éxito? ¿Por qué algo que se inventó en el siglo I y permaneció en el olvido durante siglos es tan popular en la sociedad contemporánea? Estos son los 6 beneficios que han convertido las puertas automáticas en un elemento indispensable:

  1. Los clientes prefieren las puertas automáticas

Todas las encuestas al respecto obtienen el mismo resultado: los clientes prefieren y valoran positivamente las puertas automáticas respecto a las convencionales. En concreto, el porcentaje favorable es de un 98.9%, según un estudio realizado en USA.

La mayoría de los encuestados afirmó, además, que son fundamentales en hospitales, hoteles, centros comerciales y aeropuertos. Además, reclamaron mayor presencia en lugares menos comunes como edificios públicos municipales y pequeños comercios.

  1. Comodidad

El uso de puertas automáticas respecto a puertas pesadas y difíciles de abrir de forma manual demuestra interés y preocupación por la comodidad de los usuarios. Son tan cómodas de usar que “no necesitas usar las manos”.

De hecho, de todas las comodidades posibles, las puertas automáticas son las primeras en la lista para obtener una experiencia agradable. Todos coinciden: muestran un buen servicio al cliente, y facilitan el acceso a mayores, personas con movilidad reducida y padres con carritos.

  1. Imagen

La primera impresión es fundamental, y a veces, definitiva. Cuando entramos en un edificio o centro comercial, puede que demos por sentado la presencia de un sistema de automatización de puertas.

Sin embargo, cuando nos encontramos con puertas manuales, nos llevamos una impresión negativa del lugar debido a la poca accesibilidad. Pensamos que no han tenido en cuenta nuestras necesidades. Y eso, para un negocio, es un error gravísimo.

  1. Fáciles de usar y mantener

Las puertas automáticas son fabricadas de acuerdo a exigentes estándares de calidad y seguridad, ofrecen un mantenimiento sencillo y son fáciles de instalar en cualquier ubicación, usar y mantener.

Son tan sencillas que para usarlas “no necesitas usar las manos”. Una vez instaladas, sus gestión diaria no requiere grandes conocimientos y rara vez surgen problemas.

  1. Ahorro energético

Gracias a los cada vez más sofisticados sensores de movimiento, las puertas sólo se abren cuando es necesario. Una vez has cruzado, vuelven a cerrarse. Esto es fundamental para mantener la temperatura de las instalaciones y el consiguiente ahorro energético.

Además, la velocidad de apertura y cierre juega un papel importantísimo a la hora de ahorrar energía. Partiendo de la base que una puerta automática debe abrirse siempre que sea necesario para facilitar el paso, cuanto menos tiempo esté abierta, menos energía se perderá.

Aquellos lugares con puertas entreabiertas disparan su gasto en calefacción y/o aire acondicionado. En cambio, sistemas de baja energía como las puertas giratorias regulan el paso de entrada y salida de personas y además sirven de barrera natural para mantener la temperatura deseada.

  1. Accesibilidad

Es importante dar la bienvenida a todo el mundo, dejando a un lado sus capacidades físicas, mediante un sistema de apertura accesible. En un mundo global, las rampas, ascensores o las puertas automáticas ofrecen la posibilidad de acceder a cualquier lugar sin grandes esfuerzos.

En muchos países es una obligación por ley. En Manusa creemos que, más allá de obligaciones, es una cuestión de ética y responsabilidad por parte de todos.