No es ningún secreto que la sociedad actual está dominada por los nuevos avances tecnológicos. Éstos han influido en nuestras vidas de manera positiva. Gracias a la tecnología hemos logrado avances en campos como la medicina, la información, el transporte o la construcción, por citar solo algunos ejemplos.

Algunos de esos avances, muy importantes para millones de personas en el mundo, se enmarcan dentro del concepto de “accesibilidad tecnológica”. ¿Sabes de qué se trata?

Hasta hace poco, la accesibilidad se refería a la cualidad que tienen los espacios para que cualquier persona, incluso las afectadas por discapacidades de movilidad o comunicación, pudiesen llegar a todos los lugares y edificios sin sobreesfuerzos, en condiciones de seguridad y autonomía.

Con la irrupción de la tecnología, el concepto de accesibilidad ha evolucionado a fin de tener en consideración nuevas realidades. La accesibilidad en el espacio físico se halla ahora complementada por la accesibilidad en el espacio virtual, desafiando los principios de la distancia, de la proximidad o de la interacción espacial.

Con motivo de la última campaña de “Píldoras para la Accesibilidad”, el director del Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC), Juan Carlos Ramiro, ha analizado el presente y futuro de esta materia.

Se trata de una campaña de sensibilización e información diseñada  con el objetivo de difundir las tecnologías accesibles entre el mayor número de personas posible.

La accesibilidad tecnológica, además de un  derecho, es una oportunidad de mercado y social“. En ese sentido para las administraciones públicas, “reduce el gasto y agiliza servicios“, asegura Ramiro.

¿Sabías que la legislación actual obliga a las comunidades de vecinos, si lo pide un propietario con discapacidad o mayor de 70 años, a realizar las obras de accesibilidad necesarias para favorecer su autonomía, orientación y comunicación con el exterior? Con cualquier dispositivo mecánico y/o electrónico.

Esta tecnología ni es complicada, ni es un capricho. El objetivo es “ofrecer un control en su entorno a las personas con falta de movilidad para que puedan hacer cosas como abrir puertas o atender el teléfono”.

Puertas automáticas, video-porteros, sensores, señalética y avisadores lumínicos. Todo ello supone un beneficio social para millones de personas, dinamiza el mercado, y es una oportunidad de negocio para toda la industria del sector.

Una sociedad industrializada y tecnológica debe hacer las cosas bien para que todos podamos participar de ella. Así lograremos que las personas sientan la accesibilidad como algo necesario, útil, sencillo, cercano y cotidiano.

Y es que la accesibilidad tecnológica continúa marcando tendencia.