Cuando decimos “ciudad inteligente” estamos hablando de dos conceptos relacionados con las ciudades del futuro, la sostenibilidad y la comodidad. La sostenibilidad  (o incluso ecosostenibilidad) se basa en el uso eficiente de los recursos naturales y de la energía, apoyándose en las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) más innovadoras. Por su parte, la comodidad permite crear servicios más eficientes para los ciudadanos aumentando así su calidad de vida.

Pero, ¿cómo llega una ciudad a ser “inteligente”? Una forma sencilla de entenderlo es observar un ejemplo de ello. En Manusa hemos elegido la ciudad de Barcelona para intentar acercar el concepto Smart City por dos razones, primero por ser uno de los referentes a nivel mundial en este campo, y segundo por la gran cantidad de contribuciones que Manusa ha hecho para ayudar en este aspecto.

Eficiencia a largo plazo

Para empezar a crear la ciudad del futuro se debe pensar a largo plazo, y la eficiencia energética es una de las columnas clave para ello, siendo el concepto de “cero emisiones” el mayor objetivo. Pero para llegar a ello es necesaria una potenciación del desarrollo sostenible urbano, potenciando la creación de barrios productivos y autosuficientes mediante economías de producción verdes.

Potenciación de las telecomunicaciones

Las personas, como seres sociales, necesitan unas redes de comunicación fluidas. Por ello, si queremos conseguir una ciudad cómoda y avanzada para sus ciudadanos, conceptos como “fibra óptica”, “Wi-Fi” o “tecnología 4G” deben tener una integración total. Conseguir una única red de gran capacidad supone no sólo una mayor interacción entre los mismos ciudadanos, sino también una comunicación más fácil con los servicios que la sociedad ofrece, creando soluciones a problemas de forma más rápida y eficiente.

Producción y uso de la energía

Estas telecomunicaciones y servicios necesitan una gran cantidad de energía, energía que para una ciudad inteligente tiene que basarse en una producción sostenible. Barcelona trabaja en acciones de eficiencia en espacios públicos mediante la creación y uso de islas energéticas autosuficientes, basándose en un plan de desarrollo a largo plazo (30-40 años) y con acciones a corto-medio plazo (10 años).

Una de las partes de este plan es el Smart Lighting, potenciando criterios de optimización energética en la iluminación de las calles y edificios que priorizan la visibilidad de los peatones.

Transporte ecológico y fluido

El acceso y movilidad de una ciudad inteligente es básico, por ello una gran cantidad de acciones buscan crear una red de transporte rápido por todos los rincones de la ciudad, intentando crecer de forma uniforme. En Barcelona podemos poner dos ejemplos básicos. Por un lado se ha creado un sistema de líneas de autobús basado en recorridos directos y rectos, mejorando la eficiencia de recursos con 17 líneas verticales, 8 horizontales, y 3 diagonales. Por otro lado tenemos acciones destinadas al transporte privado en coche, para el que se ha creado una aplicación de Smartphone, la Apparkb, que permite el pago en estacionamientos en zonas azules y verdes.

La contribución Manusa

Si recordamos, las ciudades inteligentes se basan en la sostenibilidad y la comodidad, dos conceptos muy relacionados con las puertas automáticas Manusa. Por ello en la ciudad de Barcelona encontramos un gran uso de nuestros productos en medios de transporte (como en aeropuertos y líneas de metro), centros comerciales, tiendas icónicas de la ciudad, museos, e incluso hoteles.

Manusa intenta aportar su granito de arena para crear ciudades más accesibles y eficientes desde nuestro propio sector. Una utilización de recursos de forma eficiente, y la creación de  accesos cómodos, son dos de nuestras aportaciones para invertir en la ciudad del futuro.