El pasado 23 de enero tuvo lugar  en la sede de la CNC (Confederación Nacional de la Construcción) la jornada sobre “Cambio Climático y Economía Circular: desafíos para el sector de la construcción”. El objetivo principal de estas jornadas es el de crear conciencia social sobre el impacto que tiene el sector de la construcción sobre el medio ambiente, porque según detallan las cifras, los combustibles fósiles suponen cerca del 75% del consumo total, por lo que siguen siendo la principal fuente de energía en la Comunidad Europea.

Según señaló el director general de Ampere Energy, Alexandre Díez Baumann: “El campo de la edificación tiene que dirigirse hacia un modelo más sostenible y eficiente, apoyado en las renovables, para cambiar esta tendencia y reducir los efectos derivados del calentamiento global.

Otro de los aspectos que se recalcó es el de la importancia del sector de la construcción en la adaptación, rehabilitación y creación de infraestructuras que sean capaces de responder ante las posibles situaciones adversas o peligrosas, como las producidas por desastres naturales. Las catástrofes naturales suelen ser catalogadas como “circunstancias especiales” pero cada vez se dan con más frecuencia a consecuencia del cambio climático.

Economía circular: la clave de la gestión sostenible

La economía circular es un concepto económico bastante novedoso, el cual se haya intrínsecamente relacionado con la sostenibilidad. El objetivo principal de la economía circular es el de agregar mayor valor a los recursos, materiales y productos para reducir la cantidad de residuos, vertidos y gases contaminantes, y para que la economía actual pueda sostenerse a lo largo del tiempo, dicho en otras palabras, este nuevo concepto de economía pretende generar un crecimiento inteligente y sostenible, contando con el apoyo del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

La economía circular se diferencia del actual modelo económico, conocido como economía lineal, en que se centra en cerrar el ciclo de vida tanto de los productos como el de los servicios, residuos, materiales, materia prima o la energía. Con este modelo de gestión se maximizan los recursos y se reduce el impacto de la actividad humana sobre el medio ambiente.

La economía circular es necesaria para alcanzar los objetivos fijados por Europa en materia de reducción de polución y energía, y para incrementar del uso de energías limpias, obteniéndose importantes beneficios:

  • Incremento de los beneficios empresariales. Al reducirse el consumo energético los beneficios empresariales aumentan de manera exponencial.
  • Incremento del uso de las nuevas tecnologías. Con ello se optimizarían las fuentes de energía renovables y se haría una gestión de la energía más eficiente.
  • Reducción del uso de la energía convencional. Los edificios son los responsables del gasto de más del 40% de la energía consumida en Europa, de ahí que se haya establecido como principal objetivo la reducción del gasto energético para futuras edificaciones y para la rehabilitación de edificios, es más, se busca que los “edificios del futuro” tengan un consumo prácticamente nulo y que sean capaces de autoabastecerse.
  • Reducción del uso de recursos naturales como el agua, el carbón o los combustible fósiles, gracias al reciclaje y al incremento del uso de las energías renovables, garantizando así su futura provisión.
  • Nuevas oportunidades de crecimiento económico gracias a la innovación y a la mejora de la competitividad.
  • Reducción de los efectos del cambio climático y del impacto medioambiental derivado del sector de la construcción.
  • Mejorar la imagen de la empresa. El cliente del futuro va a tener muy en cuenta la implicación medioambiental de la empresa y de los gobiernos a la hora de comprar o contratar servicios. Según datos extraídos en esta jornada, el 20% de los futuros compradores va a optar por aquellas empresas comprometidas con el medio ambiente.
  • Uno de los principales problemas en el sector de la edificación es el concerniente a la gestión de los residuos de construcción y demolición (RCD); cada año se generan millones de toneladas de residuos, y no siempre se gestiona correctamente su reciclaje. La economía circular además de facilitar el reciclado de estos materiales, garantiza que éstos no contengan sustancias nocivas que puedan empeorar la salud del medio ambiente.

El mundo de la construcción se enfrenta a grandes retos a los que hacer frente en años venideros, pero afortunadamente cuenta con la tecnología y la innovación como principales aliados para ayudar en el cambio hacia la economía circular y para mitigar los efectos del cambio climático. Gracias a una correcta gestión de los recursos naturales, a la reducción de los residuos contaminantes, y a la mejora del rendimiento de los edificios ya existentes, se podrá alcanzar la eficiencia energética, alcanzando así a corto y medio plazo los objetivos marcados por la Unión Europea en materia de sostenibilidad.

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