El incesante aumento del gasto energético y de su precio, hace que la sociedad se tenga que replantear la manera de consumir, y si es posible, buscar nuevas alternativas frente a este exacerbado consumo energético.  El consumo energético pretende ser reducido en todos los ámbitos posibles, también en los centros educativos.

Los colegios están evolucionando para poder llegar a ser eficientes y sostenibles, pero para alcanzar estos objetivos, deben realizar cambios y mejoras en diversas áreas, sin perder calidad en sus instalaciones que pueda afectar al correcto desarrollo de los alumnos.

Según La Guía de Ahorro y Eficiencia Energética en Centros Docentes de Fenercom, la mayor parte de la energía de los centros escolares se invierte en iluminación, climatización y equipamientos, por tanto:

¿Qué medidas pueden adoptar los centros educativos para alcanzar la eficiencia?

  • La iluminación en los centros escolares supone un gasto de al menos un 35% del total del consumo eléctrico, de modo que cualquier medida que suponga un ahorro será de gran ayuda a la hora de reducir el consumo. Para conseguir este ahorro se pueden reemplazar las lámparas y luminarias existentes por sistemas LED, además de sustituir los balastos de las lámparas fluorescentes convencionales por los electrónicos (pudiendo conseguir un ahorro energético de hasta el 20%). También se pueden utilizar lámparas fluorescentes compactas, las cuales pueden suponer un ahorro energético de hasta el 80%. Además de ello, es vital aprovechar la luz natural, y adaptar los sistemas eléctricos a la misma mediante el uso de sensores de auto-encendido y a los detectores de personas.
  • La climatización. Mediante el correcto mantenimiento de las instalaciones existentes se puede ahorrar hasta un 40%, pero además, se puede alcanzar un mayor ahorro limitando la demanda de temperatura, zonificando la climatización, o mediante la utilización de un sistema de gestión central con el que se puedan establecer límites y horarios de uso. Pero para poder limitar la demanda de calorías o frigorías se ha de contar con un buen sistema de aislamiento, además de impedir que el frío o el calor acumulado dentro del edificio se disipe. Mediante la utilización de puertas automáticas no sólo se evitarán las pérdidas de temperatura, sino que servirán como aislante y facilitarán a su vez el libre paso de personas, cumpliendo de este modo con la normativa vigente de accesibilidad universal.

Otras medidas eficaces a la hora de disminuir el consumo eléctrico pueden ser: aprovechar el calor de los grupos de frío (para calentar el agua de las instalaciones, por ejemplo), recuperar el calor del aire de ventilación tanto en verano como en invierno, aprovechar la capacidad de refrigeración del aire exterior para refrigerar el edificio (free-cooling), bombas de calor, etc.

Tal y como se observa, son múltiples las opciones que pueden adoptarse a la hora de reducir las pérdidas energéticas en los centros educativos. Combinando las mejoras existentes en el campo de la iluminación y la refrigeración, las condiciones naturales del entorno y las mejoras estructurales de los propios edificios, los colegios y centros educativos alcanzarán la categoría de eficientes e inteligentes.

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