Los expertos en arquitectura coinciden (aunque algunos lo hacen a regañadientes porque sus obras se ven un tanto comprometidas) en que la accesibilidad nunca debe estar reñida con el diseño. Se hace especial hincapié en que la misma tiene que ser un factor fundamental y que nunca puede quedar de lado cuando los arquitectos realizan el diseño de una estructura, ya se trate de un edificio público o privado. Porque en el momento en el cual un edificio se enfrenta a la accesibilidad y no propone una comodidad elevada para que puedan acceder a él todo tipo de personas, su diseño, por personal o profundo que sea, se encuentra con un obstáculo difícil de superar.
Hacer algo accesible no es, por otro lado, realizar un diseño moderno de una estructura en la cual sea complicado entrar por su acceso principal, pero que contenga una vía de entrada para todas las personas en otra posición. Esto se encuentra entre las prácticas no recomendadas por los arquitectos que busquen incorporar accesibilidad en sus creaciones. Es una práctica desaconsejada debido a que produce un estigma en aquellas personas con movilidad reducida que no puedan hacer uso del acceso principal, porque de manera inmediata son apartados para que utilicen esa segunda entrada, que les produce un distanciamiento de las personas que les acompañan e incluso un sentimiento de inferioridad.

La utilización de puertas automáticas está dentro de los recursos que se deben tener en cuenta a la hora de plantear la renovación de un edificio para proporcionar un nivel de acceso a la altura de las exigencias. Existen empresas especializadas que proporcionan un servicio detallado a las entidades que necesiten una modificación en las estructuras con el objetivo de incorporar estas puertas. Manusa, por ejemplo, somos una de estas empresas especializadas, y disponemos de un largo historial de clientes de todos los sectores que han confiado en nosotros.

Prestando atención a las puertas automáticas, su correcta instalación es fundamental para que el acceso a edificios o todo tipo de negocios, como puede ser un hotel o una oficina, sea factible por parte de las personas que tengan dificultades para caminar o realizar acciones de esfuerzo. Este tipo de puertas, que ayudan a cumplir con la legislación vigente española (Ley 13/2014, de 30 de octubre) y europea, aportan un valor añadido en términos morales cara a obtener un mayor nivel de satisfacción entre las personas que las crucen de forma habitual.

Aunque suele ser un elemento que queda relegado a segundo plano por arquitectos o gestores de superficies, la accesibilidad es un factor que cada vez está obteniendo una mayor importancia y que ya es imprescindible para responder a las necesidades de las personas. Son muchos los casos en los que las puertas automáticas pueden ayudar a incrementarla en una estructura. Los ancianos que no tengan fuerza o energía para abrir las puertas, personas enfermas que no estén en disposición de hacerlo o embarazadas que prefieran no realizar ningún tipo de esfuerzo, se benefician de ello. Lo mismo ocurre en otros casos diversos, demostrándose la gran importancia que tiene realizar un ejercicio de revisión de todas las estructuras.