Los edificios subterráneos pueden convertirse en la futura solución frente a la súper población de las ciudades, al tráfico o a la polución. Las cifras establecen que los edificios subterráneos son incluso más eficientes en términos de sostenibilidad que los grandes rascacielos, pero para hacer posible esta “edificación inversa”, o también conocida como “rascasuelos”, se tienen que llevar a cabo innovaciones en materia de arquitectura, seguridad o automatizaciones entre otras.

Principales ventajas de los edificios subterráneos

  • Beneficios térmicos. Los edificios subterráneos o parcialmente enterrados tienen una constancia térmica, es decir, gozan de temperaturas constantes durante todo el año porque la propia tierra actúa como agente aislante y estabilizador, generando confort térmico. Las temperaturas se mantienen constantes únicamente mediante la energía del subsuelo, por lo que no es necesario utilizar equipos de aire acondicionado y calefacción para conservar unas condiciones óptimas.
  • Protección. Este tipo de edificación requiere menor mantenimiento que la tradicional por una razón fundamental, los edificios no están expuestos a las inclemencias del tiempo. Mientras que los grandes rascacielos se ven afectados por vientos, heladas, lluvias o temperaturas elevadas, los edificios subterráneos están protegidos por la propia tierra, evitando el sobrecoste de su mantenimiento externo y estético.
  • Ahorro en materiales aislantes. La tierra circundante actúa como material aislante, eliminando la necesidad de utilizar materiales extra o de crear cámaras de aire. También se ahorra en materiales en general ya que se aprovechan los extraídos durante la excavación.
  • Ahorro de “espacio”. Por motivos obvios, la construcción “hacia abajo” recuperaría grandes extensiones de terreno que podrían ser utilizadas para el cultivo o para ampliar las zonas verdes del planeta.
  • Reducción de la contaminación y del impacto visual. Los edificios tradicionales producen grandes emisiones de CO2 y provocan “contaminación visual”. Los edificios subterráneos ayudan al entorno porque en la superficie dónde se ubican se pueden implementar zonas verdes que ayuden a paliar el efecto invernadero y que sean más armónicas a nivel visual que los bloques de hormigón y cemento.

Desafíos de la arquitectura subterránea

  • Seguridad. Este es sin duda uno de los puntos de mayor importancia en lo referente a la arquitectura subterránea. La seguridad abarca temas como posibles incendios, atentados o derrumbes causados por seísmos. Los edificios convencionales disponen de diversas salidas en caso de emergencia, pero en este caso, la evacuación puede resultar algo más laboriosa.
  • Gases y humedades del subsuelo. Los edificios subterráneos presentan índices de humedad superiores a los de la superficie, así como mayores concentraciones de gases nocivos para los seres humanos. Estos niveles que tienen que ser escrupulosamente controlados, especialmente si van a ser destinados a la vivienda, de ahí la importancia de una correcta ventilación.
  • Iluminación. Uno de los grandes desafíos de la arquitectura subterránea; el ser humano necesitaría un período de adaptación ya que no está acostumbrado a vivir bajo la superficie, por eso se hace totalmente necesario que el exterior esté bien comunicado con el interior y que se facilite el paso de la luz natural.

Soluciones para paliar los efectos negativos de la edificación subterránea

  • Instalación de puertas automáticas. El confort y la accesibilidad de los usuarios, pero también la seguridad son de los temas que más preocupan en las construcciones bajo tierra, por lo que se hace totalmente necesario sectorizar las diferentes áreas de estos edificios e incluso en algunas zonas, controlar las entradas y salidas para evitar posibles catástrofes.

Manusa ofrece soluciones de acceso automáticas para  mejorar el confort de los usuarios, pero también para delimitar áreas con mayor riesgo de incendio y restringir también el acceso a algunas zonas que pueden ser consideradas de seguridad crítica. Puertas automáticas adaptables a cualquier necesidad posible y sistemas de control de acceso como los Express Gate, los Slim Gate, y tradicionales torniquetes Trio, son integrables en cualquier proyecto arquitectónico, y se les puede añadir cualquier sistema de validación: reconocimiento facial o dactilar (biometría), tarjetas RfiD, etc.

  • Ventilación e iluminación. El Centro Comercial Garden Santa Fe de México es un claro ejemplo de que una construcción subterránea puede estar correctamente ventilada e iluminada, y ser a su vez totalmente sostenible. Este centro comercial de 12.000 m2 de extensión cuenta en su exterior con unos conos de cristal templado que permiten una perfecta ventilación y el paso de luz natural hacia el interior. La distancia entre cono y cono es lo suficientemente pequeña como para asegurar que en el interior no existan espacios oscuros.

Este centro comercial cuenta con 8.000 m2 de zonas verdes en su superficie, sistemas de ahorro de agua y de recolecta de agua pluvial para el riego, uso de baños públicos, etc.), sistemas de ahorro de energía eléctrica gracias a las células fotovoltaicas, luminarias de tipo LED, etc.

Los edificios subterráneos pueden convertirse en los edificios del futuro, solucionando en gran medida los problemas de espacio, creando zonas verdes y reduciendo enormemente la actual contaminación y el efecto invernadero.

Manusa Puertas Automáticas