Durante las últimas décadas países como España han sufrido el llamado boom inmobiliario, durante el cual se construyeron una grandísima cantidad de edificios de viviendas, hoteles u otros espacios arquitectónicos. Esta época estuvo marcada por el bajo precio de los materiales que se utilizaban en su construcción. No obstante, esto está pasando factura en la actualidad.

La baja calidad de los edificios construidos durante estos años ha dejado una grandísima cantidad de espacios con necesidad de ser rehabilitados o reformados para poder obtener el Certificado Energético. Con esto se abre una gran oportunidad para los arquitectos de estos países, teniendo no sólo la oportunidad de implementar las mejores tecnologías para llegar a una mayor sostenibilidad energética (tanto necesaria como obligatoria), sino también como un ejercicio de autocrítica y madurez en el sector. Es hora de mostrar una evolución en la construcción,  dejando de lado el ahorro mediante materiales de peor calidad para fijarse ahora en el ahorro diario gracias a la eficiencia.

Respecto a la posibilidad de reformar estas construcciones, hay un daño que ya está hecho: toda la energía que se ha perdido a lo largo de los años nunca se recuperará. No obstante, es necesario mirar al lado positivo y empezar a trabajar de inmediato, ya que el 70% del parque actual de viviendas no cumple la normativa de sostenibilidad.

Según analizan los arquitectos, la rehabilitación de estos edificios se basa en tres pilares fundamentales: las filtraciones, los ruidos y la climatización. Por suerte, actualmente existen materiales y técnicas más depuradas para poder solventar estos tres grandes problemas.

De los tres pilares básicos hay uno que necesita especial atención, y es el de la climatización. Paredes con tabiques y cerramientos estrechos para conseguir más espacio de construcción, materiales de alta calidad substituidos por otros más baratos, el uso de puertas manuales frente a las más eficientes puertas automáticas… Todas estas acciones y otras muchas han supuesto una pérdida de energía del 17%, pérdida que hubiese podido evitarse con una inversión extra en la construcción del 1 ó 2% (dinero revertido en 4 ó 5 años).

Afortunadamente, ahora estamos a tiempo de ponernos a manos a la obra y reformar estos edificios, gracias al uso de materiales como el porexpán (muchísimo más eficiente para ahorrar en la climatización que el ladrillo), hormigón (que emite menos CO2 en su fabricación) o tecnologías más modernas (y más económicas que hace unos años) como morteros más eficientes o puertas automáticas que dejan escapar menos la temperatura interna de los edificios.

En este último punto es donde Manusa puede aportar su experiencia y conocimiento, fabricando las puertas automáticas más rápidas del mercado y, por tanto, más eficientes (gracias al Operador Visio). Las puertas Manusa ayudan a que el trabajo de los aires acondicionados no sea en vano, manteniendo la temperatura en el interior de los espacios, por ejemplo entre diferentes estancias o hacia el exterior de los edificios.