Cada vez es más habitual ver en nuestras ciudades los llamados edificios inteligentes. Inmuebles que apuestan por la automatización de sus sistemas, el cuidado del medio ambiente y la eficiencia energética, además de facilitar el trabajo y el confort de los que lo ocupan. Pero también, estos edificios inteligentes conllevan importantes beneficios económicos: ahorro de costes, mejora de la productividad, mejor reputación… y para ello solo hay que hacer una inversión relativamente pequeña, en comparación con las ventajas que ofrece.

Una de las principales características de estos edificios son el uso de puertas automáticas y de fachadas solares. En ambos casos se consigue una gran eficiencia energética y una reducción del impacto del edificio en el medio ambiente. Las fachadas solares integran unas células fotovoltáicas que permiten captar la energía solar y aprovecharla para la generación de luz (energía solar fotovoltáica) o para calentar el agua caliente sanitaria (energía solar térmica). La integración de paneles solares en las fachadas permite transformar la piel del edificio en un generador de electricidad para el autoconsumo, combinando ahorro, diseño y cuidado del medio ambiente.

Así, al autogenerar parte de su propia energía se depende menos de las empresas eléctricas, con lo cual no hay que estar pendientes de la variación de precios de la energía y, a la vez, reducimos nuestra factura energética. Por ejemplo, la energía producida por las fachadas solares puede utilizarse en la iluminación del edificio o en el funcionamiento de los ascensores. Y no solo dependeremos menos de las eléctricas, las fachadas solares actúan como aislantes térmicos, con lo que las necesidades de calefacción o aire acondicionado son menores. Además son una inversión duradera. El rendimiento suele decrecer alrededor de un 2% cada año, pero tienen una vida útil de unos 25-30 años.

Se estima que el ahorro en la factura puede llegar al 60% si se apuesta por la energía solar. Y ese ahorro no solo va en beneficio propio, también supone que se genera energía limpia, esencial para combatir contra el cambio climático y para cumplir con el objetivo marcado por la Unión Europea, que es lograr que en 2020, el 20% del consumo energético proceda de renovables.

Fachadas solares y puertas automáticas

La tecnología en ese proceso es clave. Para conseguir obtener la máxima eficiencia y eficacia en las fachadas solares y que además se integren de manera estética en las fachadas y con el entorno. Conseguir obtener la máxima cantidad de electricidad en relación a la energía solar captada y que no afecten al diseño del edificio.

Igual de importante es la tecnología para las puertas automáticas. Por ejemplo, con los sensores de presencia se activa la apertura solo cuando hay una persona y se puede graduar la velocidad de apertura para facilitar la movilidad, dependiendo del tráfico existente. Gracias a ello se consigue un importante ahorro en gastos, una mayor comodidad y se mejora el servicio al cliente o a los trabajadores.

Además, hay estudios que señalan que si un comercio no dispone de puertas automáticas ofrece una impresión negativa y pueden llegar a perder hasta un 10% de sus potenciales clientes. No hay que olvidar que contar con una imagen atractiva es fundamental para atraer más público a tu comercio o empresa. Unas puertas automáticas, integradas en la fachada y acordes a la estética de la compañía son claves para dar una mejor imagen de cara a los clientes y que estos tengan una mayor disposición a consumir o a confiar en la marca.

A ello se une que si se realiza un buen estudio de las necesidades de un edificio cuando se plantean poner puertas automáticas se puede reducir el consumo de energía de una manera significativa. No solo estamos hablando de puertas automáticas a la entrada de un edificio, sino también en los diferentes espacios y oficinas favoreciendo un mayor control de la climatización y un mejor aislamiento. Con ello se consigue que el coste energético sea menor, ya que hay una reducción del desperdicio de la calefacción o del aire acondicionado.

Las puertas automáticas no solo tienen beneficios para las empresas de servicios, instituciones o edificios en general, también las industrias pueden obtener grandes ventajas. Por un lado gracias a ellas se consigue una reducción de los accidentes laborales. Las puertas industriales, como las de Manusa, son soluciones perfectas para ubicaciones de tráfico intenso, además de permitir la sectorización y estanqueidad de las áreas, para una mejor climatización y un menor gasto energético. Y se estima que ayudan a incrementar la productividad laboral en más de una hora al día.

Además para las empresas e instituciones hay un último factor que tiene mucho peso: genera una buena imagen. Al apostar por medidas de ahorro energético como las fachadas solares o las puertas automáticas están contribuyendo a la preservación del medio ambiente al reducir las emisiones de CO2 de manera significativa. Esa firme apuesta por la Responsabilidad Social Corporativa aporta una buena imagen de marca, de cara a la sociedad. Y eso se traduce también en mayores beneficios para la empresa.

Manusa Puertas Automáticas