La biometría es una tecnología que está entrando con fuerza en el segmento de la seguridad y el control de accesos. Es un método de reconocimiento de personas basado en sus características fisiológicas o de comportamiento. El reconocimiento de la huella dactilar, del iris, del rostro, de la voz o de la manera de andar son técnicas cada vez más extendidas que ofrecen unos métodos de autentificación más fiables, poco intrusivos y mucho más seguros.

Ventajas de incorporar la biometría en las puertas automáticas Manusa

Las ventajas de incorporar la biometría en las puertas automáticas son múltiples. Las llaves, las tarjetas de acceso, los códigos pueden perderse, olvidarse o sustraerse. No ocurre lo mismo con una huella dactilar, el iris o el rostro de una persona. Por eso, asociada a otras tecnologías de control de accesos, la biometría garantiza uno de los niveles de autentificación menos franqueables en la actualidad. Las cualidades biológicas de un individuo son únicas e intrasferibles y el aprovechar esa diferenciación para incrementar la seguridad y la fiabilidad de los sistemas de acceso es clave en la actualidad.

Principalmente en entornos donde la seguridad es fundamental o donde es necesario un control de accesos. Desde laboratorios y naves industriales, hasta oficinas, gimnasios o edificios residenciales. Con un control de accesos biométricos el sistema reconoce al usuario y abre o cierra las puertas automáticas. La rapidez de esta tecnología permite que en poco más de un segundo el sistema detecte por ejemplo la huella dactilar del usuario y le facilite, o no, el paso. Así si hay varias personas que quieren acceder no se forman aglomeraciones. Además ese sistema genera información para saber quién ha entrado, a qué hora, si está al corriente de pagos (por ejemplo en un gimnasio) y ese registro aporta una mayor seguridad y una información que puede servir para ofrecer un mejor servicio.

Pero además esta tecnología ofrece grandes ventajas en aquellos lugares donde, además de seguridad se necesita una mayor agilidad. Un ejemplo muy claro son los aeropuertos. Cada día circulan millones de personas por los aeropuertos de todo el mundo. La necesidad de controlar la seguridad de estos espacios es clave para garantizar el confort de esos viajeros que transitan por ellos. Además son espacios donde la eficacia y la rapidez en los trámites mejoran la experiencia de los viajeros y evitan situaciones conflictivas.

Por ello, la incorporación de la biometría en las puertas automáticas y controles de acceso de los aeropuertos agilizan los tiempos de los tránsitos de los viajeros y además permiten recabar información precisa de ellos. Así, invirtiendo en soluciones innovadoras como estas, además de ayudar a incrementar la seguridad, se evitan largas colas en los controles de pasaporte, se simplifican los trámites y el tránsito es mucho más fluido. Y se puede complementar con una mayor personalización de los trámites y una mejor experiencia para el pasajero, que se siente más cómodo y seguro en un entorno que no siempre es fácil para él.

Pero las puertas automáticas con técnicas de biometría no son solo útiles para edificios o instalaciones con mucho tránsito de personas. También en los hogares se está demostrando la utilidad de estos sistemas, gracias al incremento de la seguridad que ofrecen. Y sentirse seguro en tu propia casa es algo que todos deberíamos percibir. Por ello contar con una puerta de entrada a una casa que se abre gracias a la lectura de la huella digital ofrece una mayor seguridad a los propietarios y además incrementa el confort y la tranquilidad. Y no tienes que volver a preocuparte de dónde has dejado las llaves.

Incluso en edificios de oficinas instalar puertas automáticas biométricas puede ser una buena opción si se combinan con otros sistemas de control de acceso. En estos edificios entra y sale personal nuevo periódicamente, mensajeros, comerciales, visitas… por ello es necesario combinar diversos sistemas para que ese tránsito fluya y uno impedir el paso de nadie.

Los avances tecnológicos están a la orden del día. En Manusa están atentos a ellos para mejorar e incrementar la calidad del servicio que ofrecen y garantizar a sus clientes los niveles más altos de seguridad, confort y eficiencia. Un buen ejemplo de ello es la implantación de la biometría en sus controles de acceso. Tanto los sistemas Slim Gate (pasillos monitorizado con paneles batientes) como Express Gate (pasillos monitorizado con paneles ocultables) ofrecen la posibilidad de incorporar técnicas de biometría de huellas dactilares o de reconocimiento facial para una mayor seguridad y control de las personas que entran y salen de un edificio.

Es un primer paso para la incorporación de la biometría en las puertas automáticas, lo que permitirá una mayor agilidad en el tránsito de personas. El objetivo es proporcionar sistemas que garanticen la seguridad y el confort de las personas que los utilizan. Para ello en Manusa continúan innovando y apostando por las tecnología más avanzada para que la unión de biometría y puertas automáticas sea cómoda, útil y segura.

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