El Internet de las Cosas, abreviado por su acrónimo en inglés como IoT (Internet of Things), hace referencia a la manera en que se conectan objetos cotidianos de manera digital (a través de internet), gracias a sensores que captan las señales del entorno y digitalizan los datos que a continuación pasarán a formar parte de una gran base de datos en tiempo real. Este nuevo modelo de comunicación hace que cualquier cosa u objeto pueda estar conectado de “manera inteligente” con el entorno, enviando y recibiendo información de manera constante.

A raíz del crecimiento y desarrollo del IoT, apareció la IOTA, la criptomoneda para el Internet de las Cosas.

¿Qué es la IOTA o criptomoneda del Internet de las Cosas?

La criptomoneda IOTA nace en el año 2014 gracias a la también reciente incursión del IoT, permitiendo comercializar la información generada en un mercado abierto o B2B (Business-to-Business), dicho de otra manera, la IOTA permite la monetización de los datos generados a través del IoT, por lo que las empresas pueden comercializar la información generada y recogida por los objetos que se encuentran conectados a la red.

Determinadas empresas podrían, por ejemplo, vender datos estadísticos sobre los hábitos de consumo de sus clientes a otras empresas, creándose sinergias positivas para ambas partes: las empresas que comercializan los datos, y los clientes como destinatarios finales del producto o servicio.

El proyecto “Horizonte 2020”

El proyecto “Horizonte 2020” es un ambicioso programa de investigación e innovación creado por la Unión Europea, el cual cuenta con 80 millones de presupuesto para repartir entre los años 2014 y 2020. De este proyecto se espera no sólo a que ayude a que se den un mayor número de avances y descubrimientos a nivel mundial, sino que éstos puedan ponerse al alcance del usuario mediante un crecimiento sostenible.

¿Cómo va a ayudar la criptomoneda al proyecto “Horizonte 2020”?

Según un reciente comunicado del cofundador y copresidente de la Fundación IOTA, 5 ciudades noruegas (Trondheim, Limerick, Alba Iulia, Pisek, Sestao, Smolyan y Voru) van a actuar como ciudades piloto durante los próximos 5 años con el fin de experimentar la tan ansiada transición hacia el modelo de ciudades inteligentes, y que puedan compartir posteriormente esta información con el resto de ciudades a nivel mundial.

Este cambio se hará gracias a la tecnología, gracias al Internet de las Cosas, estando la IOTA más que involucrada en este proceso que permitirá que estas pequeñas ciudades no sólo puedan ser autosuficientes energéticamente hablando, sino que sus emisiones de CO2 serán prácticamente nulas. Todo ello se llevará a cabo mediante el uso de servicios digitales que generará más energía de la que se consumirá, mejorando significativamente la calidad de vida de la población.

La finalidad de la IOTA es la de demostrar lo útil que puede resultar su red en el mundo real, ofreciendo soporte y herramientas para la toma de decisiones, y buscando un cambio radical del “arriba hacia abajo” (las autoridades locales primero) en lo referente al uso y consumo de la energía.

Está previsto que este proyecto se ponga en marcha el 01 de enero de 2019. Este plan innovador cuenta con el respaldo de 20 millones de euros del programa Europeo de Investigación e Innovación, además de 10 millones adicionales de algunos socios del proyecto, asegurando de esta manera la implementación en las dos primeras ciudades escogidas, Limerick y Trondheim.

Otros ejemplos de éxito de la IOTA

Europa no es la única interesada en convertir sus ciudades al modelo “inteligente”, la ciudad y capital taiwanesa Taipéi también quiere convertirse en una Smart-City, y lo va a hacer de mano de la tecnología que ofrece la IOTA.

El primer proyecto que se llevará a cabo será el de crear unas tarjetas de identidad ciudadana con la tecnología Tangle de IOTA. Esta tecnología tiene un protocolo único que permite eliminar por completo las comisiones, llevar a cabo transacciones de una manera más rápida o realizar transferencias de manera totalmente segura, entre otras muchas funciones.

Estas tarjetas conocidas como “TangleID” han sido específicamente diseñadas para eliminar la posibilidad de cometer fraude electoral o robo de identidad. Además, la TangleID contendrá datos tan importantes como el historial médico de los usuarios u otros datos relevantes relacionados con el gobierno.

El objetivo de la tarjeta creada por la IOTA es el de ofrecer al usuario datos relevantes como la temperatura, los niveles de humedad o contaminación en tiempo real.

La irrupción de proyectos de este calibre puede marcar un antes y un después a nivel mundial, adoptándose este sistema de manera masiva en pequeños y grandes negocios de todo el mundo, facilitándose la posibilidad de acercar el Internet de las Cosas tanto a los ciudadanos como a la realidad.

Manusa Puertas Automáticas