Cuando hace unos años nos preguntábamos cómo serían las casas del futuro, imaginábamos un entorno completamente automatizado: puertas que abrían solas, iluminación inteligente, pantallas interactivas, control de voz… Es lógico, si tenemos en cuenta que el cine o la literatura de los 70 y los 80 fomentaban ese tipo de visión. Afortunadamente, con el paso de los años hemos visto que no íbamos del todo desencaminados.

Si algo caracteriza a la sociedad actual es nuestra dependencia respecto a la tecnología. Los avances en campos como la informática o la arquitectura han supuesto una revolución en nuestras vidas. Y precisamente de la unión de estos dos campos ha surgido un término nuevo: la domótica.

¿Qué es la domótica?

Se entiende por domótica la automatización de la vivienda que, mediante el uso de las técnicas y tecnologías disponibles, logra una mejor utilización, gestión y control de los aspectos relacionados con la vivienda: seguridad, accesibilidad, confort, comunicaciones, etc.

Aunque este tipo de tecnología implantó sus primeras versiones y protocolos hace bastantes años, es ahora cuando empieza a estar al alcance de todos. Y es que la simplicidad de las últimas versiones de equipos domóticos abarata las instalaciones abriendo un mundo de posibilidades a los usuarios:

Automatización y control de la iluminación, climatización, persianas y toldos, puertas automáticas y ventanas, cerraduras, riego, electrodomésticos, suministro de agua y gas etc.

Seguridad. Incluye alarmas de intrusión, alarmas personales y alarmas técnicas (incendio, humo, agua, gas, fallo de suministro eléctrico).

Telecomunicaciones. Incluye transmisión de voz y datos con redes locales (LAN) para compartir acceso de alta velocidad a Internet, recursos y el intercambio entre todos los equipos.

Audio y vídeo. Incluye la distribución de imágenes de vídeo capturadas con cámaras dentro y fuera de la casa a toda la casa y a través de Internet.

Algunos ejemplos incluyen persianas inteligentes que se adaptan a la temperatura y las condiciones de luz y tiempo, en función de la época del año y la hora del día. Puertas automáticas con sensores y reconocimiento de presencia perfectas para viviendas con personas con movilidad reducida o minusvalías. Incluso neveras que ayudan con la lista de la compra y avisan cuando un alimento va a caducar.

Una de las características más importantes y que puede ayudar a globalizar este tipo de servicios es la facilidad de uso. Los mecanismos para utilizar los sistemas integrados en la vivienda son sencillos, pasando desde una pantalla táctil, a mensajes de voz o a través de Internet.

En definitiva, la domótica equivale a vivienda inteligente, y ofrece al usuario una mejor calidad de vida a la vez que fomenta el ahorro y la eficiencia energética. El futuro ya ha llegado.