La tecnología ha traído consigo un considerable aumento de la automatización de los procesos en las empresas. Esto ha supuesto un incremento de la productividad, una mejora de la competitividad y una significativa reducción de costes, lo que sin duda redunda en los beneficios de las compañías.

El proceso de automatización abarca todos los campos de la empresa, desde el más sencillo hasta el más complicado, siendo su último fin hacer más productivo, y a la vez más fácil, el trabajo de todo el mundo.

Pongamos el ejemplo de las puertas automáticas. El cierre de los espacios es fundamental para muchas de las actividades de una empresa y también para aspectos tan significativos como reducir los costes de la factura energética o facilitar el tránsito de personas y mercancías. Cuando se toma la decisión de instalar puertas automáticas en la empresa hay que tener en cuenta que, dependiendo de su ubicación, es necesario contar con un modelo u otro.

Opciones hay muchas. Dependiendo del espacio al que van dirigidas, el tipo de usuarios, el flujo de personas, la necesidad de sectorización… antes de elegir hay que estudiar qué se necesita y ver qué soluciones son las mejores para cada caso. Por ejemplo, en las entradas de un edificio las puertas correderas de alto tráfico permiten mejorar la seguridad de las personas y a la vez mejoran el tránsito de entradas y salidas. Una velocidad de apertura y cierre adecuada, así como también la propia optimización de aperturas provoca el consiguiente ahorro energético y, a la vez, dotan a la entrada de su empresa de un aspecto más elegante.

Además, si el lugar tiene mucho tránsito, un edificio público, un aeropuerto, un hotel o un centro comercial por ejemplo, es conveniente contar con puertas automáticas de evacuación, conocidas como antipánico, cuyas hojas, en caso de emergencia, se abaten por simple empuje manual hacia el exterior, facilitando la salida rápida y segura de las personas.

En el caso de hospitales, fábricas o almacenes de productos peligrosos por ejemplo, es necesario que cuenten con salas que deben mantener determinadas condiciones de seguridad o de temperatura. Para estos lugares son estupendas las puertas automáticas herméticas que permiten mantener la sala libre de contaminación externa (o evita que la contaminación salga fuera de la sala) y optimiza la utilización de aire tratado dentro del área.

En esos casos también son interesantes las puertas resistentes al fuego, cuya estructura (vidrio y perfilería) es resistente al fuego y permiten sectorizar las zonas con mayor riesgo de incendio, impidiendo la propagación de fuego y humo rápidamente fuera de la zona afectada.

Otro ejemplo de cómo la automatización facilita las condiciones de trabajo en una empresa son las puertas rápidas en almacenes, cruciales en los procesos logísticos ya que permiten un flujo optimizado del trabajo y una carga y descarga rápida y eficiente de las mercancías. Además, protegen el interior de las condiciones meteorológicas del exterior y también pueden ofrecer funciones especiales, como por ejemplo las puertas rápidas para salas blancas o las adecuadas para ambientes ATEX.

Al utilizar las puertas automáticas, su empresa no solo podrá disponer de una entrada o salida más elegante, sino que reducirá costes (como el consumo energético), reducirá tiempos de espera (la velocidad de apertura es regulable) e incrementará la productividad de sus empleados, lo que al final se traduce en una mejora en su cuenta de resultados.