Un buen aislamiento es clave para mantener el confort dentro de hogares y edificios, pero no siempre éstos cumplen con los requisitos necesarios para alcanzar dichos niveles.

¿Qué medidas pueden ser adoptadas para conseguir un buen aislamiento?

Los cerramientos pueden ayudar enormemente a alcanzar dichos niveles de aislamiento y estanqueidad por lo que no se debe escatimar en cuanto a la calidad de los materiales empleados en los cerramientos, de lo contrario se incurrirá en mayores gastos energéticos, así como en un empeoramiento de la calidad del confort de habitantes, trabajadores, clientes, etc.

En lo que respecta a los cerramientos exteriores, es muy importante que las ventanas cuenten con doble cristal y cámaras de aire selladas entre los mismos, así como con sistemas de rotura de puente térmico para evitar intercambios de temperatura entre el interior y el exterior del inmueble.

En el caso de que la vivienda cuente con un balcón o terraza, a través del cual se produzcan tanto filtraciones de frío como de calor, se puede optar por un cerramiento acristalado, el cual evitará la entrada de frío en invierno y de calor en verano (hablando siempre de un doble acristalamiento, con cámara aislante y rotura de puente térmico), haciendo además, que se pueda disfrutar de este espacio sean cuales sean las condiciones climatológicas.

Otro sistema eficiente a la par que económico es el de insuflar lana de roca o celulosa en el interior de la cámara de aire del edificio, lo que hará que se mejore considerablemente el aislamiento del mismo.

Pero no siempre se puede optar por este sistema ya que en numerosas ocasiones no existen cámaras de aire, especialmente en edificios o viviendas antiguas. En este caso se puede emplear el llamado sistema trasdosado. El sistema trasdosado no es otra cosa que una hoja de cerramiento paralela a otra existente, y se lleva a cabo, tal y cómo hemos mencionado, cuando no se puede actuar en la envolvente del inmueble o bien no existen cámaras de aire que rellenar. El único problema de este sistema es que se pierde espacio en el interior del edificio o vivienda, pero mejora enormemente aislamiento térmico.

En lo referente al techo o azotea de los edificios, existen diversos materiales que pueden actuar frente a las inclemencias del tiempo; ciudades como Copenhague, ejemplo de sostenibilidad ambiental, demuestra que los llamados techos verdes son un gran aliado en lo que al aislamiento se refiere. Pero no sólo eso, sino que los techos verdes mejoran la calidad del aire, reducen las emisiones de CO2 y la contaminación acústica, y recogen hasta un 60% del agua de la lluvia, por lo que el ahorro en agua también es altamente considerable.

Por último, hemos de centrarnos en otro de los puntos que mayores pérdidas de temperatura provoca, el referente a las puertas. Las puertas de entrada de edificios son auténticos coladores de frío y calor, y es que no siempre se abren o cierran cuando es necesario, o lo hacen demasiado despacio. Mediante el uso de puertas automáticas se garantiza la conservación de la temperatura del interior del edificio, y cuanto más rápida sea la velocidad de apertura y cierre, siempre sin renunciar a la seguridad, mejor resultados se consiguen en términos energéticos. Además, las puertas automáticas aseguran la correcta fluidez de personas desde y hacia el interior del propio edificio.

Como siempre, un correcto aislamiento es clave a la hora de conseguir confort y sostenibilidad.