El funcionamiento de las puertas automáticas para peatones debe ser absolutamente fiable para el usuario; por lo tanto, la implementación de esta clase de puertas debe ajustarse a estrictas normas de seguridad, siendo esto, para Manusa, algo fundamental y prioritario tanto en la creación como el mantenimiento de nuestras puertas.

La norma europea para estos dispositivos es la norma EN 16005, publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea en abril de 2013. La misma establece los principales requerimientos de seguridad de las puertas automáticas, además de características de los automatismos que aseguren eficiencia energética.

La norma EN 16005, en armonía con la Directiva de Máquinas, implica y presupone el absoluto cumplimiento de ambas resoluciones para su comercialización dentro de la Unión Europea. De esta forma, otras normas similares y anteriores pierden vigencia a partir de la EN 16005.

Aspectos fundamentales de la norma EN 16005

La EN 16005 es bastante estricta en cuanto a los requisitos de funcionamiento y de prueba de las puertas automáticas, puesto que su principal interés es aumentar la eficacia de los estándares de seguridad para este tipo de puertas.

Entre sus cláusulas principales se encuentran distintas definiciones con respecto a la eficiencia energética, a las características de las barreras y de los resguardos, a los sensores de seguridad y a la forma en que estos se activan, a las distancias entre ellos y la puerta, a las fuerzas de seguridad y a la durabilidad de los mecanismos.

Puntos más destacables de la norma

  • Con respecto a los sensores y su activación: la distancia mínima será, en todos los casos, de 1 metro desde la puerta; en el caso de puertas que funcionen como punto de evacuación sin carpintería abatible, esta distancia será de 1,5 metros hacia el interior. Además, esta última clase de puertas debe contar con sensores y operador con nivel de prestaciones “d”, tal como establece la norma UNE-EN ISO 13849. En el caso de las puertas comunes, el nivel será “c”. Por otra parte y en algunas situaciones, la norma contempla la utilización de fotocélulas siempre y cuando estas se encuentren correctamente configuradas.
  • Con respecto al mantenimiento: a partir de la publicación de la norma, deberá existir un compromiso obligatorio de mantenimiento periódico por parte de las empresas prestadoras, según la norma UNE 85121 basadas en las directivas del Código Técnico de la Edificación en España. Este deberá realizarse, al menos, una vez al año; de esta forma, cualquier pérdida de los mecanismos de seguridad puede ser prevista y solucionada en el mismo momento de la comprobación, apenas la falla haya sido detectada.
  • Activa participación del propietario de la puerta: la norma involucra directamente al dueño de la puerta en el proceso de seguridad. Este debe informar en detalle al fabricante las características de sus usuarios frecuentes –en especial niños, ancianos, discapacitados o personas con escasa movilidad– de modo que pueda determinarse con exactitud el mecanismo de seguridad de las hojas de la puerta para limitar su potencia y que estas nunca entren en contacto con el peatón. También deberá determinarse la correcta ubicación de la puerta; es decir, tanto si esta podrá funcionar o no como vía de evacuación como la facilidad para el acceso a la misma.

En nuestro compromiso con esta norma europea, en Manusa decidimos que debíamos hacer ver a nuestros usuarios que cumplíamos con el mantenimiento de nuestras puertas adoptando la EN 16005, por ello creamos dos guías que explican de forma detallada y visual la adaptación de nuestras puertas y motores a la normativa vigente en Europa.

Manusa adquirió este compromiso para eliminar los puntos peligrosos en las puertas (tanto en cierre como en la apertura), cumpliendo los requisitos de nuestros productos que sirven como salidas de emergencia, y, como siempre, proporcionado servicios de mantenimiento.