El turista actual ya no busca sólo visitar monumentos y museos. Los viajeros o turistas buscan vivir experiencias en sus viajes y el sector debe adaptarse para afrontar sus exigencias. Es lo que se conoce como turista 3.0, Smart Travel o turismo inteligente.

El Smart Travel apuesta por la tecnología para enriquecer la experiencia del turista y también para mejorar la eficacia en las relaciones entre empresas, ciudades y visitantes. Además, todo ello debe hacerse de una manera sencilla, accesible, sostenible y ágil.

Así se fomenta el desarrollo de Smart Cities o ciudades inteligentes, que buscan mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Y que se convierten en un incentivo para atraer más turistas. Para ello deben basar sus estrategias en tres pilares fundamentales en los que la tecnología juega un papel clave: la innovación, la accesibilidad y la sostenibilidad.

  • Innovación. El sector debe aprovechar la tecnología explotando las posibilidades de la realidad virtual, la realidad aumentada, los simuladores… pero también para la interacción con el cliente o para crear aplicaciones que fortalezcan los vínculos entre las empresas, los turistas y las organizaciones. Así se puede personalizar cada vez más la oferta y enriquecer las experiencias de los turistas.

Ya no es suficiente con ofrecer wifi gratis, una ciudad preparada para el Smart Travel facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino. Para ello hay que buscar nuevas formas de comercialización y adaptarse a los nuevos hábitos de consumo de los turistas. La tecnología nos permite conocer al viajero y recibir su feedback. Además, esa información que se genera hay que interpretarla para poder ofrecer productos y servicios personalizados a cada cliente.

  • Un destino turístico no puede ser inteligente si no es accesible. Es fundamental que esté adaptado para personas con algún tipo de discapacidad y también para personas mayores o familias con niños. La tecnología aquí vuelve a ser estratégica. Apps para ayudar a estas personas, balizas inteligentes para la identificación y localización de objetos cercanos que ayuden a turistas con escasa movilidad o invidentes, pero también sustituir elementos arquitectónicos como escaleras por rampas o puertas manuales por puertas automáticas, que mejoran el paso y la experiencia del usuario.

Esa accesibilidad no sólo consiste en eliminar o reducir las barreras arquitectónicas o urbanísticas, como las rampas o las puertas automáticas, sino también las culturales o comunicativas. Para que una ciudad se considere accesible debe de cuidar la accesibilidad del entorno construido y los espacios públicos, del transporte, de las infraestructuras de la información y comunicación y de las instalaciones y servicios públicos. Apostar por una ciudad más accesible, además de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, repercute en su imagen y ayuda a atraer más visitantes.

  • Según datos del Instituto Tecnológico Hotelero, el gasto energético del sector supera los 1.230 millones de euros al año. Y el consumo de agua ronda entre 200 y 5000 litros por cliente y día. La sostenibilidad es fundamental, tanto para la industria turística como para los destinos, además de convertirse en un sello diferenciador y muy atractivo para el turista 3.0. Es fundamental lograr el equilibrio entre la explotación de los recursos turísticos y proteger el medio ambiente. Por ejemplo, los hoteles están apostando por materiales 100% reciclables, medidas de ahorro energético, como utilizar puertas automáticas, o sistemas de limpieza con ozono sin químicos para evitar más daños al medio ambiente.

En cuanto a las ciudades, el objetivo es ser energéticamente sostenibles y ser eficientes en el uso de los recursos. Para ello la información es fundamental y ahí es donde la tecnología juega un papel muy importante. Por ejemplo, implantar redes eléctricas inteligentes (smartgrids) ayuda a avanzar en la sostenibilidad. Las redes inteligentes ayudan a mejorar la planificación energética de la ciudad y a diseñar mejores redes de transporte de energía, de acuerdo con las necesidades de consumo.

La tecnología permite la intercomunicación con el sistema eléctrico para gestionar el consumo, el almacenamiento de energía, el intercambio de datos… Otro ejemplo de sostenibilidad es el proyecto europeo Sunshine, una plataforma online que permite evaluar y describir el comportamiento energético de los edificios y controlar el alumbrado público a distancia. Los datos que se obtienen permiten planificar un uso más eficaz de los de las redes de alumbrado y de los sistemas de calefacción y refrigeración, con lo que se incrementa la eficiencia energética de edificios y centros urbanos.

La sostenibilidad también pasa por la apuesta por las energías renovables, el reciclaje, la eficiencia energética o sustituir el uso de transporte contaminante por otros más ecológicos como los eléctricos o las bicicletas.

En definitiva, apostar por el Smart Travel es un esfuerzo conjunto de la industria turística y las administraciones para crear destinos con un valor añadido, donde el turista viva una experiencia personalizada, accesible y que combine el crecimiento económico con la protección al medio ambiente. Ya hay ciudades que están apostando por ello como Vancouver, Melbourne, Hamburgo, Reykjavik, Copenhague… y los resultados están a la vista de todos.