El término big data hace referencia al análisis y gestión de grandes volúmenes de datos que no pueden ser tratados de manera convencional, puesto que superan con creces los límites y capacidades de las herramientas de software utilizadas de manera habitual para tratar, gestionar y procesar los datos.

Una vez definido este concepto, podemos centrarnos en su principal objetivo, que no es otro que el de convertir estos enormes volúmenes de datos en información clara y precisa que nos facilite la toma de decisiones, en este caso, en información que nos ayude a mejorar la sostenibilidad de nuestras ciudades, o dicho en otras palabras, se emplea la tecnología y los datos generados por los ciudadanos para tomar las mejores decisiones en tiempo real.

Gracias a la recopilación de datos podemos crear las ya comúnmente conocidas como Smart Cities o ciudades inteligentes, lo que supone favorecer la eficiencia de los recursos de las ciudades con la finalidad de mejorar y facilitar la vida de las personas.

Pero no sólo las ciudades se benefician de los análisis extraídos del big data. También podemos aplicarlos para mejorar la calidad y la eficiencia de nuestros edificios. Hoy en día los edificios son los principales consumidores de energía, con un consumo del 40% del total de la energía consumida y el 36% de las emisiones de CO2 de la Unión Europea. Tal y como demuestran recientes estudios, mediante el uso de estas tecnologías, podemos ahorrar hasta un 20% en costes de mantenimiento, lo que implica a su vez una mayor eficiencia energética.

La eficiencia energética de un edificio o su consumo inteligente, se basa principalmente en el uso de los mismos bienes y servicios empleando menor cantidad de energía para satisfacer la demanda energética, es decir, cuando se minimiza el gasto energético que sustenta a viviendas y edificios sin reducir el nivel de confort de los usuarios, podemos hablar en efecto de un edificio energéticamente eficiente.

Desde la Unión Europea se espera que para finales del año 2020 todos los edificios nuevos tengan un consumo energético prácticamente nulo, pero para ello se han de llevar a cabo ciertas medidas cuya finalidad no es otra que la de evitar un gasto energético innecesario.

Gracias a los datos recopilados con el big data, podemos identificar a los edificios que no cumplen con estos estándares y así elaborar un plan de acción para alcanzarlos. Como ejemplo de ello, podemos implantar sistemas de ahorro lumínico como bombillas de bajo consumo o led, o sistemas de auto apagado, lo que nos puede reportar un ahorro energético de hasta un 20%.

Otra de las medidas que podemos implementar es la de la instalación de puertas automáticas en los accesos o para sectorizar espacios interiores, de modo que conseguiremos aislar nuestros edificios de las inclemencias del tiempo o mantener una temperatura concreta en determinadas zonas de nuestras instalaciones, evitando así las pérdidas de calor o frío y reduciendo el consumo.

En resumen, vivir en la era de la comunicación nos aporta grandes ventajas en cuanto a información, confort, economía y protección del medio ambiente, de modo que es de vital importancia seguir recopilando y analizando los datos con la finalidad de lograr estos objetivos de sostenibilidad.