La Unión Europea ha dado a conocer las diez candidatas a convertirse en 2019 en las dos primeras Capitales Europeas de Turismo Inteligente, que se elegirán el próximo 7 de noviembre, con motivo del Día Europeo del Turismo. Entre ellas, hay tres ciudades españolas: Málaga, Palma y Valencia. De hecho, España es el país que más candidaturas reúne. Le sigue Francia con dos ciudades (Lyon y Nantes). El resto de competidoras son Bruselas (Bélgica), Helsinki (Finlandia), Ljublijana (Eslovenia), Poznan (Polonia) y Tallin (Estonia).

¿Qué significa la Capitalidad Europea del Turismo Inteligente? Con este reconocimiento, la Unión Europea pretende apoyar los hitos conseguidos y el grado de excelencia de estas ciudades en sostenibilidad, accesibilidad, digitalización y patrimonio cultural y creatividad. Las dos ciudades elegidas se beneficiarán del apoyo promocional de la Unión Europea.

¿Y qué caracteriza a Valencia, Málaga y Palma como destinos turísticos inteligentes, según el grupo de expertos de la UE?

  • Según el jurado, la ciudad se ha posicionado como uno de los principales destinos del Mediterráneo. El jurado ha destacado los esfuerzos, tanto de las autoridades locales como de la sociedad, en fomentar una ciudad verdaderamente acogedora, inteligente, divertida y abierta a todos. Además, en su informe apuntan que cada año Valencia atrae a cuatro millones de visitantes que se gastan unos tres mil millones de euros, que se invierten en proyectos e iniciativas para desarrollar una ciudad inteligente, que mejora la calidad de vida tanto de residentes como de turistas. La candidatura se ha fundamentado en pilares como la sostenibilidad, accesibilidad, digitalización y el patrimonio cultural de la ciudad.
  • El jurado destaca que, pese a las primeras impresiones, Palma es mucho más que sol y playa. Se trata de una ciudad moderna, accesible y sostenible, con una gran historia y un legado cultural, artístico y culinario que se ve reflejado en la oferta turística. Una oferta turística, con más de cien años de experiencia, que recibe alrededor de 11 millones de visitantes al año procedentes de todo el continente, bien conectada con la mayoría de las ciudades europeas. Además se destaca la apuesta por la tecnología enfocada a la ciudadanía y las diversas iniciativas pensadas para desestacionalizar la oferta turística.
  • Málaga. Los expertos de la UE destacan la transformación de la urbe en los últimos 15 años. Tradicionalmente popular por su oferta de sol y playa, se ha convertido en un destino que ha situado el arte y la cultura en el centro de su oferta turística. El jurado valora la mejora de sus atracciones culturales, como el Museo Picasso o el Centro Pompidou, y el fomento del turismo inteligente. Para ello, Málaga ha apostado por la inteligencia turística, aprovechando las oportunidades que las tecnologías más innovadoras aportan al sector turístico.

Un destino turístico inteligente es un destino innovador, accesible para todos, con una buena infraestructura tecnológica, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio, facilita la interacción y la integración del visitante en el entorno e incrementa la calidad de la experiencia en el destino, a la vez que mejora la calidad de vida de sus residentes.

El objetivo de un destino turístico inteligente es garantizar el equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación del medio ambiente y del entorno sociocultural. Una buena gestión de recursos y las medidas en los planos energético, medioambiental, cultural y económico son claves para ese equilibrio. La tecnología es fundamental no como un fin en si misma, sino para alcanzar los objetivos marcados en materia de competitividad, sostenibilidad y mejora de la calidad de vida.

Una tecnología que tiene que estar al servicio de las personas. A veces con sistemas más sofisticados como la inteligencia artificial o el big data y otras con soluciones más sencillas como, aplicaciones móviles, wifi gratuito o la instalación de puertas automáticas en espacios públicos, museos,… ya que además de garantizar la accesibilidad, las puertas automáticas son de gran ayuda para implantar medidas de eficiencia energética, por ejemplo. Además los sensores de control de acceso con los que cuentan las puertas automáticas pueden monitorizar y ofrecer información muy útil para el sector turístico o para las administraciones públicas.

Porque si la tecnología es clave para ser un destino turístico inteligente, la accesibilidad y la sostenibilidad también tienen un peso fundamental. En el caso de la accesibilidad, hay que fomentar la eliminación de las barreras arquitectónicas o de movilidad, por ejemplo con rampas, puertas automáticas, carteles con tipografías grandes y claras… y facilitar el acceso a todas las personas a las propuestas culturales, de naturaleza o de ocio.

Y por lo que respecta a la sostenibilidad, se debe buscar un equilibro entre el crecimiento económico y la preservación del medio ambiente y del entorno sociocultural, fomentando una actividad turística más justa, diversa y respetuosa con el territorio y sus habitantes. Todo ello mejorará la experiencia de los visitantes y a la vez el residente percibirá una mejora en su calidad de vida.

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