La cultura está considerada un bien no tangible al que todo el mundo, sin importar sus condiciones físicas, psíquicas, raciales o de género, ha de tener un fácil acceso. Gracias a las nuevas tecnologías los museos se democratizan, eliminando barreras de todo tipo, ayudando y facilitando tanto su acceso como su disfrute a todas aquellas personas que ven mermadas tanto sus condiciones físicas como sensoriales.

Museos adaptados para todos los públicos

  • Personas con deficiencias visuales:

La fundación Joan Miró, por ejemplo, pone especial énfasis en aprender, comprender y emocionarse a través del tacto, es por ello que muestran a personas con dificultades visuales la maqueta de su edificio a través del tacto. Es más, actualmente prácticamente todos los museos permiten en la actualidad tocar las esculturas con el uso de guantes, para que todo aquel que no pueda disfrutarlas mediante la vista, pueda tocar y percibir la belleza de las mismas gracias al tacto.

El Met Museum de Nueva York, por ejemplo, fue el primer museo en contar con la última tecnología en impresoras 3D para que los visitantes invidentes pudiesen llevarse como recuerdo una réplica de los objetos expuestos en sus galerías.

Las personas con deficiencias visuales además pueden contar con diversas ayudas dentro de las propias instalaciones, como señales acústicas, leyenda de cuadros y esculturas en braille, o audio-guías en diversos idiomas para que el visitante pueda empaparse de la cultura que le rodea.

  • Personas con deficiencias físicas:

La mayor parte de los museos se hallan en edificios de gran antigüedad, por lo que su acceso suele ser complicado para personas con movilidad reducida. Durante los últimos años se han llevado a cabo grandes inversiones para facilitar el libre acceso a todas las personas, eliminando así las barreras arquitectónicas existentes. La mayor parte de los museos del mundo dispone de rampas de acceso, pasamanos y puertas con un ancho de paso estipulado según las leyes vigentes para que se facilite tanto como sea posible el acceso a los mismos. Además, se han instalado puertas automáticas para evitar esfuerzos y dificultades a la hora de acceder a las instalaciones, ya que estas puertas tienen sistemas de autoapertura y autocierre, así como detectores de presencia y movimiento, lo que hace que los visitantes no tengan que realizar ningún esfuerzo extra.

En el Young Museum de San Francisco o el Computer History Museum de Mountain View (California) existen robots de “tele-presencia” para guiar a los visitantes a través de las exposiciones, sin importar sus deficiencias físicas.

  • Personas con deficiencias auditivas:

La tecnología también es de gran ayuda para las personas con problemas auditivos. El museo Roald Dahl de Reino Unido utiliza a aplicación Signly para que estas personas puedan disfrutar de una visita guiada mediante el idioma de signos en su propio móvil.

Los museos del siglo XXI buscan la integración de las personas en su entorno, para que nadie quede excluido, garantizando así el libre acceso a la cultura que viene definido por las leyes de casi todos los países del mundo.