¿Qué es un comercio o establecimiento accesible para todos?

Los comercios del siglo XXI deberían cumplir con la llamada “Accesibilidad Universal” con la finalidad de que puedan ser utilizados por personas con algún tipo de discapacidad de manera totalmente segura y autónoma, es decir, tendrían que poder garantizar dos criterios primordiales: igualdad de uso y flexibilidad, lo que implica que, independientemente de las habilidades o capacidades del individuo, éste pueda acceder de la manera más satisfactoria y sencilla a las instalaciones y servicios que se le ofrecen.

Bares y restaurantes deberían estar previamente adaptados para las personas que ven mermadas sus capacidades, de forma que puedan acceder a todos los servicios y mantener una correcta comunicación con los empleados del comercio, bar o restaurante, sin tener que realizar un esfuerzo extra o sin tener que recurrir a ayudas externas.

En la actualidad existen en nuestro país cerca de 275.000 bares y restaurantes, muchos de los cuales siguen sin estar adaptados, cada uno de ellos debido a diferentes motivos, pero debemos tener presente que nos hayamos frente a una gran oportunidad de mercado, puesto que la accesibilidad beneficia tanto a las personas con discapacidad como al propio comercio, ya que hace que el entorno sea más accesible para todos y mejora la imagen de la empresa.

¿Cuáles son los principales criterios a tener en cuenta a la hora de abrir o mejorar un local para convertirlo en “accesible”?

  • Dentro del local los espacios deberán ser abiertos y más bien diáfanos, evitando así posibles inconvenientes y obstáculos.
  • En cuanto al mobiliario, éste deberá contrastar en color respecto al suelo y paredes para facilitar su distinción, se evitarán mesas puntiagudas así como televisores o equipos con salientes que puedan dañar a los usuarios del local.
  • La barra deberá tener diferentes alturas de manera que sea accesible para todo el mundo, especialmente para aquellos clientes que utilicen sillas de ruedas.
  • El volumen de televisores y/o equipos de música será moderado para evitar dificultar la comunicación de los clientes que tengan problemas auditivos; del mismo modo, los televisores deberían tener activada la opción de subtítulos.
  • En cuanto a los equipos lúdicos y de entretenimiento como máquinas expendedoras, también tendrán que ser accesibles en cuanto a visibilidad, tamaño de los botones, altura de las mismas, etc.
  • Los aseos son otro de los puntos clave en un local con accesibilidad universal; deberán estar correctamente señalizados; la anchura libre de paso tendrá 90 cm para facilitar el acceso a personas con sillas de ruedas o bastones; el inodoro deberá contar con barra de ayuda y el lavabo deberá de tener la altura adecuada para asegurarnos de que cualquier persona pueda acceder al mismo.
  • En lo referente al exterior, se deberán reservar cierto número de plazas de aparcamiento (según la legislación vigente en cada CCAA), con las medidas pertinentes para facilitar la entrada y salida del cliente en su vehículo, así como la correspondiente señalización de las mismas.
  • La entrada al establecimiento deberá disponer de una rampa con suelo antideslizante, sean cuales sean las condiciones climatológicas; además de ello, si buscamos romper con las barreras arquitectónicas, una buena opción sería la instalación de puertas automáticas para facilitar el acceso no sólo de las personas que han visto mermadas sus aptitudes físicas, sino también, para garantizar la facilidad de uso y acceso de cualquier persona.

Tal y cómo podemos ver, adaptar un negocio y hacerlo accesible para todos, puede reportar grandes ventajas para los clientes y clientes potenciales, así como para la reputación de la  propia marca.