La industria de la alimentación y la bebida es el sector manufacturero más importante de la UE por volumen de ventas y empleo y además, incluye otras ramas industriales como criaderos de animales, granjas, almacenes, fábricas de productos, distribución y puntos de venta. Derivadas de esta actividad, podemos contar con cerca de 300.000 empresas ubicadas especialmente en España, Italia, Francia, Alemania y Reino Unido, las cuales, junto con Polonia y Austria iniciaron en abril de 2013 un proyecto llamado Greenfoods, cuyo objetivo principal es el de incrementar la competitividad de este sector mediante la reducción del consumo energético, de la emisión de gases contaminantes y con el uso de energías alternativas.

Gracias a las medidas de eficiencia energética iniciadas, se ha conseguido reducir la intensidad energética en los últimos diez años en un 46%, lo que supone un elevado beneficio tanto medioambiental como empresarial.

¿Qué medidas se pueden adoptar para alcanzar la eficiencia en el campo alimentario?

  • Aprovechamiento de recursos: dentro de este apartado existe un tema verdaderamente preocupante, el desperdicio de alimentos. Según datos de la Comisión Europea, en España se pierden entre los hogares, el sector de la restauración, el transporte y el procesado de alimentos, cerca de ocho millones de toneladas de alimentos al año, por lo que la comisión ha fijado para el año 2020 reducir estos niveles a la mitad. Cabe destacar la iniciativa del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) “Más Alimento, Menos Desperdicio”, orientada a reducir al máximo las pérdidas de alimentos.
  • Reducción del consumo de agua: en este punto los datos son más esperanzadores pues sólo en Europa se ha conseguido reducir el consumo de agua en un 33% entre el 2006 y el 2010, así como los vertidos contaminantes, mientras que el número de plantas depuradoras ha aumentado. Asociaciones como Anfabra, la Asociación de Bebidas Refrescantes y Cerveceros España han reducido el consumo de agua pese a ser el eje principal de su producción.
  • Menor necesidad energética: según datos del Instituto Para la Diversificación y el Ahorro de la Energía, las empresas alimentarias consumen casi el 10% del total del consumo energético industrial, el cual se ha conseguido reducir en los últimos años gracias a medidas tales como, el uso de energías renovables como la biomasa o el biogás, o energías más limpias como el gas natural. También el reciclaje juega un papel importante  ya que, según Ecoembes y Ecovidrio,  la mayoría de los envases que gestionan vienen de la industria alimentaria.

Son muchos los retos a los que se enfrenta la industria alimentaria ya que han de minimizar el impacto de los envases, gestionar los recursos hídricos de manera más sostenible, alimentar a la población en un entorno de escasez de recursos, mejorar la eficiencia de los procesos y mantener la competitividad industrial, etc., pero tal y cómo podemos apreciar, se están focalizando los esfuerzos en conseguir un sector más sostenible y que produzca el menor impacto posible en el medio ambiente.