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El sector turístico tiene un gran peso en lo que respecta al uso de la energía. Bares, restaurantes y hoteles necesitan hacer un uso elevado y continuo de energía eléctrica para poder desempeñar correctamente su actividad.

En el caso de los hoteles, la mayor parte del consumo energético deriva directamente del uso de los equipos de calefacción y refrigeración, de la iluminación y de la producción de agua caliente. El principal problema de este gran consumo radica tanto en el campo económico como en el medioambiental, ya que a mayor consumo, mayores son las emisiones de agentes contaminantes.

Pautas para un hotel sostenible

Para reducir este nivel de consumo, el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), ha marcado una hoja de ruta que establece las pautas recomendadas para conseguir que un hotel sea más sostenible, eficiente y autosuficiente a nivel energético:

  1. Formar a los trabajadores. Establecer un “manual de buenas costumbres” en ahorro energético, donde se definan los procedimientos a seguir en la materia y  ofrecer formación a todos los miembros de la organización en este campo. Instruir a los trabajadores requiere de una inversión prácticamente nula, pero el ahorro que se puede alcanzar es muy elevado.
  2. Revisar los contratos con las compañías energéticas. Conocer las potencias contratadas o las necesidades reales de las instalaciones pueden ayudar a la hora de ajustar y reducir el consumo energético del hotel.
  3. Utilizar herramientas de medición del consumo. Tal y como indica el ITH, “para poder ahorrar primero hay que saber dónde actuar”. Incorporando sistemas avanzados de medición es posible tener un mayor control y seguimiento del consumo. Estos equipos tienen en cuenta las variables climáticas, es decir, si un día de invierno hace calor, evitarán hacer un uso innecesario de los sistemas de calefacción.
  4. Reducir el consumo de agua. Gracias a la instalación de sistemas como las duchas reductoras de caudal o las cisternas de doble descarga, es posible reducir el volumen de agua necesaria sin privar al cliente del confort esperado en un hotel.
  5. Contar con iluminación eficiente o de bajo consumo. Los sistemas de iluminación de los hoteles permanecen en funcionamiento muchas horas al día, de modo que al cambiar las bombillas tradicionales por las LED se conseguirá un ahorro a corto plazo muy significativo, pero con una inversión muy pequeña. También es recomendable instalar sistemas de detección de presencia para evitar que las luces permanezcan encendidas cuando no es necesario.
  6. Climatización. La climatización forma parte intrínseca de cualquier hotel; sustituyendo los sistemas de calefacción y refrigeración por equipos más eficientes energéticamente (sistemas de recuperación de calor, por ejemplo) se alcanzarán cotas muy elevadas de ahorro, minimizando el impacto que tienen estos aparatos sobre el medio ambiente.
  7. Instalación de sistemas de bombeo eficiente. Estos sistemas son necesarios para el funcionamiento de los equipos de aire acondicionado, la calefacción o el agua corriente, y representan cerca del 70% del consumo energético total de los hoteles. Si estos equipos son sustituidos por otros con mayor eficiencia, además de conseguir un gran ahorro, la inversión puede ser amortizada en unos pocos años. De hecho, el ITH ha desarrollado un proyecto piloto para los hoteles españoles debido al elevado éxito obtenido en otros países.
  8. Recurrir a las energías renovables. Energías como la solar, la biomasa o la geotérmica para producir agua caliente en los sanitarios pueden suponer un gran ahorro energético, y su impacto sobre el medio ambiente es totalmente nulo. La idea es que en un futuro no muy lejano los hoteles recurran a este tipo de energías y que puedan producir su propia energía, es decir, que puedan ser autosuficientes y no tengan que recurrir a la electricidad. Esto hará que los hoteles sean mucho más rentables a la par que ecológicos.
  9. Envolvente del edificio. Es necesario que la envolvente se encuentre en perfecto estado y que las posibles grietas y fisuras sean reparadas para evitar que se produzcan filtraciones e intercambios de temperatura. Pero la envolvente no es el único elemento al que hay que prestar atención. Puertas y ventanas también ejercen de elementos aislantes, evitando intercambios de temperatura entre el exterior y el interior. Es necesario contar con ventanas de doble acristalamiento y con rotura del puente térmico. En el caso de las puertas, es conveniente que los hoteles instalen puertas automáticas, ya que éstas garantizan la estanqueidad necesaria para evitar las pérdidas y los intercambios de temperatura, especialmente aquellos derivados de descuidos a la hora de cerrarlas.

Un hotel autosuficiente tiene que tener como base la premisa de la sostenibilidad, siendo imprescindible hacer un mayor uso de fuentes de energía renovables, limitando el uso de la energía eléctrica convencional y ganando, de esta forma, el distintivo de hotel verde o sostenible.

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