¿Qué es la bioseguridad?

Según la OMS (2005), la bioseguridad hace referencia al conjunto de normas,  medidas y protocolos diseñados para proteger la salud del personal, de los pacientes y del medio ambiente frente a posibles riesgos biológicos, químicos y físicos.

Gracias a numerosos años de investigación se han podido establecer las pautas necesarias para contribuir a la prevención de riesgos e infecciones originadas por la exposición a agentes patógenos o con un elevado riesgo biológico.

La bioseguridad tiene que cumplir con unos principios fundamentales:

  1. Universalidad. Independientemente de que el paciente presente o no una patología, las medidas de seguridad deben ser comunes a todos ellos. El personal sanitario tiene que seguir los estándares de seguridad necesarios para prevenir posibles infecciones (evitar el contacto con la sangre, mucosas u otros fluidos corporales, etc.).
  2. Uso de barreras. Se trata de evitar la exposición directa a la sangre y a otros fluidos orgánicos altamente contaminantes mediante materiales que actúan como barrera entre individuos; los guantes desechables son ejemplo de estas barreras, reduciendo significativamente el riesgo frente a la exposición.
  3. Medios de eliminación del material contaminado. Hace referencia al protocolo y a los medios utilizados para eliminar de forma correcta y segura los materiales utilizados en la atención a los pacientes.

Barreras de protección

Para poder cumplir con las medidas de seguridad necesarias, los hospitales tienen que poner especial atención a las barreras de protección, que se pueden resumir básicamente en dos: las prácticas básicas de bioseguridad y la implementación de las barreras de contención.

Las primeras hacen referencia al estudio y conocimiento de los riesgos potenciales de los microorganismos investigados, estableciendo las prácticas básicas a seguir en términos de bioseguridad.

Por otra parte, las barreras de contención incluyen el modo en el que son utilizados los instrumentos de seguridad, la manipulación de los agentes patógenos y las especificaciones técnicas de la propia infraestructura. Estas barreras a su vez se pueden dividir en dos:

  • Contención primaria: medidas y equipos de seguridad que permiten que el personal sanitario pueda poner en práctica la prevención de riesgos. Estos equipos incluyen el uso de mascarillas, guantes, calzado y gafas de seguridad entre otros.
  • Contención secundaria: estas barreras hacen referencia a las instalaciones hospitalarias, es decir, a las barreras físicas como las puertas de seguridad, las cuales han sido diseñadas con el propósito de separar áreas potencialmente peligrosas y contaminantes de otras zonas, evitando la propagación de la infección en caso de accidente.

Tipos de barreras de contención secundarias

Existen varios tipos de barreras secundarias, y todas ellas están específicamente diseñadas para separar las áreas de trabajo como los laboratorios, las salas blancas, o zonas potencialmente peligrosas de los espacios públicos del hospital. De esta forma, se reduce el riesgo de contaminación o exposición a agentes patógenos por parte del personal sanitario o de los pacientes.

Los sistemas de ventilación son uno de los puntos de mayor importancia, porque es precisamente a través del aire, por dónde los agentes patógenos pueden causar mayores daños. En las salas dónde se tratan elementos patógenos o contaminantes los sistemas de ventilación aseguran que el flujo de aire va a ser direccional y la presión negativa, impidiendo su propagación hacia otras estancias. Además, estas salas cuentan con sistemas de tratamiento de aire para depurarlo en la medida en que sea posible, así como esclusas de aire en las puertas de acceso para aislar la sala o el laboratorio del resto de los módulos del hospital.

Puertas automáticas. Las puertas son elementos indispensables en este tipo de salas porque actúan como barrera y filtro entre la sala, quirófano o laboratorio y el resto del hospital. Las puertas de estas salas se diferencian de otras puertas por su elevado grado de hermeticidad, ya que garantizan la estanqueidad necesaria para evitar fugas o entrada de microorganismos dañinos o de materiales tóxicos hacia el exterior o el interior. Encontramos tres tipos:

  • Puertas automáticas herméticas correderas o batientes. Especialmente diseñadas para garantizar la hermeticidad mediante el perfecto ajuste del marco y la hoja y sus acabados destinados a maximizar la higiene.
  • Puerta automática hermética acristalada Clear View. Esta puerta permite tener un control total del interior de la sala, además de mantener la presión, la temperatura y los niveles de humedad necesarios según lo establecido. El elevado grado de hermeticidad que ofrecen estas puertas asegura máxima higiene y seguridad.
  • Puertas para salas de radiología: garantizan el aislamiento de los espacios gracias a su lámina de plomo tanto en la hoja como en la mirilla. Pueden ser herméticas o no en función de las necesidades de la sala.

Las puertas automáticas Manusa, gracias a materiales como el acero inoxidable, el vidrio o el laminado de alta intensidad van a garantizar tanto una correcta higiene, como un cumplimiento estricto de los estándares requeridos a nivel de bioseguridad.