Desde hace ya un año el virus del ébola ha vuelto a tomar relevancia en todo el mundo debido a la fuerte propagación en diferentes países de África. Desde sus inicios en Sierra Leona, este letal virus se extendió por Guinea, Liberia y Nigeria. Pero las alarmas tomaron un calibre especial cuando dicha enfermedad empezó a cruzar mares y en un primer momento se encontraron dos casos en Estados Unidos, y finalmente se produjo otro contagio en España.

Los casos de ébola fuera de África provocaron una alarma social de grandes proporciones, porque estas personas fueron tratadas en sus países de origen. Precisamente en el caso de España, el virus entró cuando se repatrió a un voluntario español que colaboraba en la lucha contra el ébola en Liberia. Una de las enfermeras que lo atendieron fue la primera persona infectada fuera de África.

Estos casos fueron un gran reto para el sistema sanitario español, además de para el Hospital La Paz – Carlos III de Madrid, donde se trató a ambos afectados. Además del desafío humano que suponía la lucha contra este letal virus, también era importante que las instalaciones respondieran de forma correcta. Sobre esto mismo, el ingeniero técnico industrial y jefe del Servicio de Mantenimiento del Hospital, Venancio Giménez, habló hace unos días, explicando lo aprendido durante este caso crítico.

A raíz de estos sucesos, según afirmaba Giménez, se está avanzando en la mejora de las instalaciones del hospital, donde se instalará una nueva unidad de máximo aislamiento con cinco habitaciones, una que se utilizará como laboratorio central, y dos de sus habitaciones contiguas como salas de confinamiento separadas por esclusas. “Todo ello se ha equipado con una solución de accesos integrales y puertas automáticas; asimismo, en la primera esclusa, si una persona sale contaminada, está previsto su acceso a ducha y descontaminación”, afirma Giménez.

La importancia de la hermeticidad

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, las puertas automáticas constituyen una parte realmente importante en los entornos sanitarios. No sólo para facilitar la movilidad eliminando barreras de acceso para personal sanitario, pacientes y usuarios externos, sino también porque en determinadas zonas, como por ejemplo en quirófanos y salas de aislamiento, la elección de unas puertas automáticas idóneas es imprescindible.

En el caso de la atención a una persona infectada por el virus del ébola, la contención del virus es fundamental y, por eso, es necesario la elección de puertas automáticas que ofrezcan un nivel de hermeticidad adecuado para minimizar los riesgos.  Las puertas herméticas correderas Manusa con hojas paneladas P50 garantizan un nivel de hermeticidad 6 (el mayor del mercado) según UNE-EN12426, mientras que las herméticas Clear View con hojas acristaladas garantizan un nivel 4. Este tipo de puertas trabajando en sistema de esclusa minimizan los riesgos de esparcimiento del virus a los entornos limpios del hospital.

Por otro lado, las puertas deberán estar fabricadas con materiales antibacterianos que además sean de fácil limpieza, como el laminado de alta densidad y el acero inoxidable. También las superficies enrasadas que impidan la acumulación de impurezas serán de gran ayuda.

Manusa, pone su conocimiento, experiencia y tecnología al servicio de la salud, para ayudar a los centros hospitalarios a conseguir zonas de aislamiento realmente seguras que nos ayuden a estar preparados ante emergencias, como la que vivió el Hospital Carlos III relacionada con el virus del ébola.