Los hospitales consumen el 2% de la energía en España, según los datos del Sistema Nacional de Salud. Un consumo que supone una de las partidas principales de la cuenta de gastos de un hospital. Por ello se ve necesario implantar medidas que supongan un ahorro, tanto por motivos de eficiencia energética como por motivos económicos.

Controlando el consumo energético de los hospitales se podría producir un ahorro de cerca de 180 millones de euros en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Y para ello la figura del gestor energético se va posicionando como imprescindible para que las medidas a implantar sean eficaces.

Un gestor energético es un experto encargado de dar los pasos necesarios para lograr la eficiencia energética, gestiona los sistemas implantados y controla las instalaciones. Los beneficios de contar con un gestor energético en un hospital son varios ya que aumenta la gestión racional de las instalaciones, incrementa el confort, se produce un ahorro energético y se reducen las averías, con lo que se ahorra en mantenimiento y se prolonga la vida útil de los equipos.

Una de sus primeras medidas será realizar una auditoría energética para conocer cómo funciona el hospital a nivel energético y determinar los posibles ahorros que pueden llevarse a cabo. Al fin y al cabo, no se puede controlar aquello que se desconoce.

El segundo paso es instalar un sistema de gestión energética que monitorice los consumos y actúe en tiempo real. Sólo con este punto ya se puede conseguir un ahorro del 10 al 30%.

Hay que tener en cuenta que un hospital es un centro abierto las 24 horas, los 365 días del año y por lo tanto su consumo de energía será muy elevado, principalmente en climatización y el tratamiento higiénico del aire y en iluminación. Pero no está reñido mantener unos niveles de confort adecuados para los pacientes con la eficiencia energética.

Por ejemplo, un gestor energético puede decidir sustituir las calderas de gasoil por gas natural, lo que ya conllevará un ahorro considerable en el consumo. Otra medida significativa es combinar la iluminación natural y la artificial, lo que redundará en importantes ahorros económicos y un aumento del confort.

Otra acción que puede implantar el gestor energético es comprobar que los sistemas de cerramiento están en correcto estado y no se producen fugas, sobre todo en aquellos ambientes que requieren mantener condiciones especiales como por ejemplo, los quirófanos. Disponer de unas buenas puertas automáticas herméticas ayuda en gran medida a reducir los costes de mantenimiento de estas condiciones. En otras zonas del hospital no tan críticas, puertas automáticas para sectorizar ambientes, ventanas aislantes y unos buenos sistemas de ventilación son importantes para lograr ahorros.

Y una vez implantadas éstas y más medidas para alcanzar la eficiencia, el papel de un gestor energético es fundamental para el control de todos los procesos, comprobando que todos siguen las pautas marcadas y para determinar posibles usos inadecuados que puedan disminuir el ahorro buscado.

Además, el gestor energético juega un papel importante a la hora de estar al corriente de las diversas normativas en materia energética, tanto europeas como nacionales. Un aspecto que hay que tener presente y que está adquiriendo un peso cada vez mayor en la gestión de un hospital.