La domótica permite transformar los edificios convencionales en smart buildings o edificios inteligentes. Dentro del campo de la domótica encontramos la inmótica, que hace referencia al conjunto de tecnologías que se utilizan y aplican para controlar y automatizar de manera inteligente edificios no residenciales como hoteles, centros comerciales y hospitales, permitiendo que se gestione de la manera más eficiente posible la energía y los recursos de los que se dispone. Este sistema permite también aumentar la seguridad y el confort, así como la comunicación entre los usuarios y los sistemas utilizados.

Los nuevos sistemas de automatización y control de edificios, también conocidos como BAC (Building Automation Control) por su acrónimo en inglés, consiguen gracias a sus funciones de control, que se ahorre energía en calefacción, refrigeración o iluminación entre otros, incrementando la eficiencia de estos equipos y reduciendo las emisiones de CO2  y de otras partículas que resultan dañinas para el medio ambiente.

Derivado del gran potencial que presenta esta moderna tecnología, el sector sanitario europeo está incorporándola en sus instalaciones para optimizar el ciclo de vida útil de los dispositivos de uso sanitario y para reducir el consumo energético, haciendo una gestión mucho más inteligente.

Beneficios de la inmótica

Además de optimizar el uso de las instalaciones y reducir el consumo energético, la inmótica pretende mejorar el confort de los usuarios e incrementar la seguridad, facilitando la comunicación entre el usuario y el sistema.

 

Incremento del confort

  • Los sistemas inmóticos permiten adaptar las condiciones lumínicas y de temperatura según las condiciones internas y externas del edificio, mejorando notablemente el confort de los usuarios.
  • Además de adaptar la temperatura y la luminosidad, se adapta el caudal y la temperatura del agua de los grifos, activándose mediante sensores de movimiento. Este sistema permite ahorrar grandes cantidades de agua ya que se evita que alguien se deje el grifo abierto por un descuido.
  • Los sistemas inmóticos pueden controlar también la apertura y el cierre de las puertas automáticas. En los hospitales existe un gran número de puertas automáticas para delimitar las diferentes áreas existentes: entradas, zona de quirófano, salas de radiología, salas de cuidados intensivos, cocina, salidas de emergencia, etc. Las puertas automáticas juegan un papel primordial en estos edificios, no sólo para facilitar la movilidad de pacientes y personal, sino también para delimitar ciertas zonas evitando que se propaguen posibles enfermedades o para que en caso de incendio en la cocina, por ejemplo, las llamas no puedan propagarse a otras zonas del hospital.

Mediante el uso de puertas automáticas se incrementa el confort de los usuarios, la seguridad y la accesibilidad. Pero quizá lo más importante es que se reduce de una manera muy significativa el uso de energía eléctrica porque se evitan los intercambios de frío y calor entre el exterior y el interior de las instalaciones o entre el interior y el exterior de los quirófanos donde los diferenciales de presión deben mantenerse constantes, teniendo así que hacer menor uso de aparatos de calefacción y aire acondicionado.

 

  • Seguridad. Los sistemas inmóticos son capaces de localizar a los usuarios, creando una alerta médica en caso de ser necesario. También son parte fundamental en la teleasistencia, avisando al personal sanitario para que acuda al domicilio de la persona enferma con la mayor brevedad. Otra de las ventajas en cuanto a seguridad es que este sistema permite la detección de intrusos, alertando a las autoridades y garantizando la seguridad de los usuarios de los centros hospitalarios. También son capaces de localizar incendios incipientes, fugas de gas y posibles escapes de agua, atajando todos estos problemas en sus primeras fases (abriendo o cerrando de manera automática puertas y ventanas por ejemplo) e impidiendo que se produzca una catástrofe.
  • Comunicación. Si algo caracteriza a la inmótica es la intercomunicación de todos los sistemas y dispositivos, así como la comunicación del usuario con el sistema gracias al gran acopio de datos que se lleva a cabo diariamente.
  • Ahorro energético y sostenibilidad. Gracias a la centralización y el control exhaustivo de todos los sistemas y equipos eléctricos se consigue un gran ahorro energético, especialmente en lo referente a la climatización y la iluminación. Los sistemas inteligentes son capaces de adaptarse a las condiciones externas, gestionando de una manera más eficiente la energía de los sistemas eléctricos de los hospitales. Al hacer menor uso de la energía eléctrica se reducen las emisiones de agentes contaminantes a la atmósfera, mejorando además la calidad de vida de los ciudadanos.

La inmótica es capaz de adaptarse a la infraestructura de los hospitales, mejorando la calidad tanto de las propias instalaciones como la seguridad y el confort de los usuarios, siempre bajo la premisa del ahorro energético.

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