Las salas blancas, también conocidas como salas limpias (del inglés clean rooms) o salas de ambiente controlado, son aquellos espacios que han sido diseñados y construidos para mantener unas condiciones determinadas de limpieza, temperatura, humedad, presión y flujo del aire, e iluminación.

En ciertos campos como el de la industria farmacéutica, es totalmente necesario contar con estos espacios porque garantizan que los productos fabricados en su interior van a cumplir estrictamente con las normas de calidad y con los parámetros necesarios para su desarrollo, y que éstos no se van a ver alterados por ningún agente patógeno o por partículas no deseadas, ya sea de manera directa, o por la conocida como contaminación cruzada.

Cómo conseguir los objetivos de esterilidad en las salas blancas

  • Las salas blancas han de contar con un correcto y cuidado proyecto de diseño, y se tienen que tratar aspectos tan importantes como el funcionamiento, el mantenimiento y el control de las salas. Es importante tener en cuenta aspectos como el flujo de personas o los materiales que van a ser tratados en el interior de estas salas, con el fin de ajustar al máximo posible los parámetros de higiene y estanqueidad demandados.
  • El siguiente punto a tratar tras la fase de diseño es el referente a la propia arquitectura de la sala. Las salas blancas tienen que estar correctamente habilitadas en todo lo referente al cerramiento o a la estanqueidad de la misma, desde los techos hasta las puertas de acceso y el revestimiento de los suelos. Según los estándares demandados para este tipo de salas, los cerramientos y techos se tienen que construir con panales lisos de tipo “sándwich”, ensamblados entre sí mediante perfilería oculta de aluminio, y los materiales que lo conforman tienen que ser inertes a los microorganismos, por lo que se suele recurrir a acero prelacado galvanizado, inoxidable o a las resinas sintéticas entre otros.
  • Las ventanas de las salas blancas tienen que contar con cristales de seguridad o doble cristal, estando lo más integradas posible con el panel que conforma las paredes para evitar filtraciones de aire y agentes patógenos.
  • Luminarias. La luz también es un aspecto fundamental y al que se debe prestar especial atención. Las luminarias tienen que estar diseñadas específicamente para este tipo de ambientes estériles, tienen que ser fáciles de utilizar y de limpiar para evitar la acumulación de partículas que puedan contaminar la sala o los productos farmacológicos creados en su interior. Las luminarias de tipo LED tienen una vida útil más larga, esto quiere decir que al sustituirse menos veces se generan menos elementos contaminantes, y sus bajas radiaciones de calor hacen que se tenga que recurrir menos a los sistemas de climatización, ahorrando energía y produciendo menores emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Puertas. Las puertas son elementos clave dentro de las salas blancas ya que son el sitio de paso de materiales, objetos y personas, por lo que cualquier descuido o filtración puede suponer que tanto las muestras como la propia sala se contamine. Mediante el uso e instalación de puertas automáticas se pueden garantizar los estándares requeridos de hermeticidad. Manusa cuenta con puertas automáticas correderas y batientes, y ambos modelos están especialmente diseñados para garantizar la estanqueidad, la seguridad y la higiene gracias a los materiales utilizados en su fabricación (acero inoxidable o el laminado de alta intensidad). A este tipo de puertas automáticas se les puede añadir también mirillas con cámara enrasada de fácil limpieza, así como otros muchos accesorios que ayuden a cumplir con el cometido de las salas blancas.
  • Suelos. Existen diversos materiales aptos para el revestimiento del suelo de las salas blancas, pero lo más común es utilizar elementos como el PVC o el epoxy, es decir, materiales que ofrezcan una gran resistencia frente al uso y al paso del tiempo, y que además sean fáciles de limpiar y mantener. También es común optar por suelos antiestáticos, especialmente en aquellas salas dónde se utilicen aparatos sensibles a cargas electroestáticas o de medición.
  • Climatización. La climatización es uno de los elementos más importantes de las salas blancas porque los mayores intercambios de partículas se producen precisamente por el aire. Los equipos de climatización y purificación de aire de las salas blancas tienen que contar con grandes medidas de filtración que impidan la entrada de agentes patógenos que puedan contaminar las muestras, así como mantener las condiciones óptimas y necesarias de temperatura y humedad dentro de la sala. Los conductos de estos equipos tienen que estar debidamente sellados y aislados térmicamente, asegurando tanto las condiciones de estanqueidad como el confort requerido.

Los elementos que componen las salas blancas aseguran que los productos fabricados en su interior cuenten con la seguridad y garantía necesaria cumplir el propósito para el que son creados.

Manusa Puertas Automáticas