Las personas pasan alrededor de ocho horas diarias en su puesto de trabajo, por ello es importante que ese lugar ofrezca un ambiente adecuado, no sólo a nivel de relaciones personales o profesionales, sino también que la climatización en la empresa sea la adecuada.

Una buena climatización en la empresa es fundamental para que los trabajadores se encuentren a gusto y por lo tanto sean más productivos. Además evita que se puedan propagar enfermedades debido a un mal mantenimiento de las instalaciones. Para ello es necesario contar con un equipo adecuado (aire acondicionado, ventilación, termostato, calefacción, filtros de aire y reguladores de presión, por ejemplo) y un buen proyecto que garantice la eficiencia y la sostenibilidad del sistema.

Porque si es importante que los empleados disfruten de una buena climatización, también lo es que los equipos consuman la mínima energía posible y que contamine lo menos posible. Tengamos en cuenta que el 40% del consumo energético de un edificio,  se concentra en la partida de climatización.

Por ello es importante introducir sistemas que reduzcan ese gasto, aprovechando las nuevas tecnologías existentes como la bomba de calor o la recuperación de calor para producir agua caliente sanitaria o calefacción. Estas tecnologías pueden ayudar a reducir significativamente los gastos y además contribuyen a cuidar del medio ambiente. Un aspecto que también incrementará la reputación social de la compañía y puede contribuir a la satisfacción de los empleados, que ven como su empresa se preocupa por su bienestar y el de la sociedad.

Además hay que tener en cuenta que, mejorando la climatización en la empresa con la incorporación de estas tecnologías, también se estará cumpliendo con las diversas normativas existentes en materia de eficiencia y sostenibilidad energética.

Como hemos dicho antes, para lograr esa eficiencia del sistema de climatización hay que contar con un buen proyecto. El proyecto no sólo engloba los equipos relacionados con la climatización directamente, sino también la sectorización de zonas para mantener diferentes temperaturas a través, por ejemplo, de puertas automáticas. La falta de planificación conlleva que muchas veces se adquieran equipamientos que no son los adecuados o que no se conozca que objetivos se pueden lograr, imposibilitando que se alcancen unos resultados finales óptimos.

Para ello lo primero que hay que hacer es saber si el sistema que se requiere es para uso industrial o para una oficina. En la climatización industrial se requieren unos equipos con unas determinadas características (que funcionen las 24 horas, con presencia de aire exterior, automatizados…), mientras que en una oficina, los sistemas son similares a los de un hogar (condiciones estándar de temperatura y con presencia casi nula de aire exterior gracias a contar con unos buenos cerramientos como ventanas y puertas automáticas).

Además hay que introducir diversas variables como el balance térmico, la presión, la humedad, si cuenta con zonas que tengan que tener una temperatura y unas condiciones diferente al resto (en el caso de instalaciones sanitarias, por ejemplo), niveles de filtrado, balance de caudales… Al recoger todo ello en el proyecto se consigue que la climatización en la empresa sea más eficiente y cumpla con los parámetros exigidos en cuanto a confort de los trabajadores, eficiencia y sostenibilidad.