Lograr frenar el cambio climático y avanzar hacia sociedades más sostenibles no solo pasa por las medidas que se puedan implantar desde las distintas administraciones. También pasa por educar a empresarios y trabajadores de la necesidad de apostar por el cuidado del medio ambiente. Enseñarles las ventajas que puede tener para su negocio y su calidad de vida la eficiencia energética, el reciclado o un consumo más responsable.

Pongamos un ejemplo muy claro: la eficiencia energética. El actual modelo de generación, transporte y consumo de recursos energéticos es absolutamente insostenible debido a los efectos que tiene sobre el medio ambiente y el cambio climático. Apostar por medidas de ahorro energético y reducir el consumo de los recursos supone un importante ahorro de costes para las empresas y, a la vez, conduce a las empresas a una mayor sostenibilidad y responsabilidad medioambiental.

Según diversos informes de las Cámaras de Comercio, las pequeñas y medianas empresas españolas pueden ahorrar un 20% de la energía que consumen con unos pequeños cambios. Y ese porcentaje es el equivalente al 22% de la reducción de emisiones que España tiene que realizar para cumplir con el Protocolo de Kioto. Pero además, un uso adecuado de la energía en las pymes reduciría en un 10% el consumo eléctrico de nuestro país.

Ventajas de la eficiencia energética

¿Cómo se puede explicar a una empresa las ventajas de esa eficiencia energética? La mejor manera es analizar los costes y demostrarle como con unos pequeños cambios se logrará un gran ahorro de dinero y de energía. Por ejemplo, simplemente colocando unas puertas automáticas en la zona de oficinas se consigue una reducción significativa del consumo de energía. Si esas puertas automáticas las acompañan con medidas de aislamiento térmico, la eficiencia energética del edificio mejorará notablemente y con ello se reducirán los costes energéticos.

Otro ejemplo es compartimentar bien los espacios de la empresa. Hay zonas que tienen un mayor consumo energético, bien porque no reciben tanta luz natural o bien porque son zonas de mucho tránsito. Esos espacios conviven con otros que necesitan una climatización diferente. Por eso es importante sectorizar bien las zonas de la empresa, creando diferentes espacios, sin barreras para facilitar la movilidad y permitiendo las distintas climatizaciones. Y eso se puede lograr colocando puertas automáticas correderas o telescópicas en esas zonas.

Además, para mejorar la eficiencia energética de una empresa es importante realizar un mantenimiento adecuado de las instalaciones y contar con un buen sistema de gestión energética.

Buenas prácticas para ahorrar energía en la empresa

Y, por supuesto, implantar buenas prácticas entre los empleados. Es esencial que conozcan las acciones que pueden desarrollar día a día como aprovechar la luz natural frente la artificial; apagar los ordenadores y el resto de los equipos cuando no vayan a usarse en más de una hora; reducir el consumo de agua; reciclar y reutilizar materiales; separar correctamente los residuos o impulsar el coche compartido, el uso de transporte público o la bicicleta para reducir las emisiones de gases a la atmósfera y consumir menos energía. Para ello es importante que la empresa estimule el desarrollo de estas acciones y recompense a los empleados que las ejecutan para motivarles.

Pero además de la eficiencia energética, que conlleva un importante ahorro de costes a las empresas, hay otras ventajas que las empresas obtienen al apostar por la sostenibilidad. Una empresa es sostenible cuando crea valor económico, medioambiental y social, tanto a corto como a largo plazo.

Los empleados quieren trabajar en compañías sostenibles, con lo cual implantar políticas medioambientales es una buena forma de atraer el talento. A ello se une que cada vez más los consumidores prefieren depositar su confianza en los productos y servicios de empresas sostenibles. Es más, dos de cada tres españoles no consumirían productos de firmas no respetuosas con el planeta.

Por ello hay que dejar de ver la sostenibilidad como algo altruista y contemplarlo como algo que revierte positivamente en la rentabilidad de la empresa. El éxito empresarial pasa por reconocer las necesidades y deseos de los consumidores y adaptarse rápidamente a ellas. Y en la actualidad eso está relacionado con la sostenibilidad. Implantar procesos y utilizar productos respetuosos con el medio ambiente, rodearse de proveedores que también apuesten por la sostenibilidad, reciclar y reutilizar materiales, usar las energías renovables… las prácticas responsables son muchas y variadas.

Pero lo primero que hay que hacer es aprender y conocer qué se está haciendo mal y cómo se puede mejorar en sostenibilidad. Con ese estudio de la realidad de la empresa se pueden tomar decisiones y gestionar de modo que el beneficio económico del negocio y su competitividad vaya de la mano de la protección del medio ambiente.

El tradicional modelo de negocio, y en general de la economía, choca con el bienestar del planeta. El papel de las empresas es fundamental por la capacidad de flexibilidad y adaptación que tienen y porque deben actuar como motor de un cambio necesario.

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