La industria farmacéutica se ha volcado en los últimos años en la protección del medio ambiente, siendo uno de los sectores más concienciados en el cuidado de los ecosistemas y los recursos naturales del planeta. La industria farmacológica necesita hacer uso de materia prima de origen natural para desarrollar su actividad, desde agua dulce, hasta plantas o especies animales que permitan llevar a cabo estudios que faciliten la creación de nuevas medicinas para paliar enfermedades de una manera más eficaz. Por ello, el medio natural tiene una gran relevancia para el desarrollo de la actividad diaria de este sector.

El campo farmacéutico y cosmetológico es, junto con el alimentario, uno de los sectores más estrictos en lo que a medidas de seguridad y normas sanitarias se refiere. Esto es debido a que sus productos están destinados al ser humano y a su consumo directo, y cualquier indicio de contaminación puede suponer grandes pérdidas tanto a nivel económico como a nivel ambiental. De ahí deriva que exista un gran control en todos los procesos de producción, y que se ponga un énfasis especial en lo que respecta a los niveles de eficiencia.

Medidas para mejorar la eficiencia energética

La mejora de la eficiencia en cada etapa de fabricación de un medicamento, además de garantizar mayores beneficios a nivel económico, va a asegurar la reducción tanto de emisiones y agentes nocivos a la atmósfera, como del uso de agua y de otras materias primas igualmente importantes.

En el año 2015, la Federación Española de Empresas de tecnología (FENIN), representante de más del 80% del volumen de negocio en España, creó la Guía de Responsabilidad Medioambiental del Sector de la Tecnología Sanitaria para promover y fomentar la responsabilidad medioambiental de la industria sanitaria. Esta guía pretende ayudar a las empresas relacionadas con el sector a valorar la implicación que tiene el desarrollo de su actividad con el medio ambiente, ofreciendo pautas para proteger el entorno natural, reduciendo el uso de materias primas, y minimizando las emisiones de residuos y gases, agentes nocivos tanto para la salud del ser humano como para el medio ambiente.

Esta guía está adaptada al marco legislativo sobre Responsabilidad Medioambiental, y permite a las empresas farmacéuticas disponer de un protocolo de actuación, así como conocer los riesgos ambientales y las posibles consecuencias derivadas de sus actuaciones, pudiendo efectuar las pertinentes correcciones en las fases iniciales de cada proyecto.

Minimizar el impacto sobre el entorno

La industria farmacéutica tiene como compromiso reducir el impacto de su actividad sobre el entorno en todas y cada una de las fases de la vida útil de sus productos, y se espera que para el año 2030 las empresas cumplan estrictamente con el cuidado de las cuatro áreas estratégicas de mayor impacto ambiental:

  • Gestión de la sostenibilidad ambiental
  • Energía y clima
  • Agua y micro-contaminantes
  • Residuos y su gestión

Se espera que la protección del entorno será mucho más efectiva cuando estas cuatro áreas estén totalmente cubiertas y controladas.

Otro de los objetivos fijados para el próximo 2030 es el de reducir en un 50% el consumo energético teniendo como referente los datos recopilados en el año 2010. Para la consecución de estos objetivos de mejora de la eficiencia energética es necesario que se haga un mayor uso de las fuentes de energías limpias o renovables, reduciendo drásticamente el uso de las energías convencionales.

La aplicación de las nuevas tecnologías permite a las empresas farmacéuticas alcanzar los estándares de eficiencia energética requeridos, y se basa en dos objetivos básicos: mejorar la tecnología de los sistemas y de los procesos de fabricación, e implantar sistemas de gestión energética. Los sistemas de gestión permiten detectar el origen del consumo para mejorar el rendimiento y la gestión de los equipos, y abarca desde elementos como motores, bombas y hornos, hasta lo relacionado con el aislamiento térmico de la fábrica y sus diferentes áreas (por ejemplo en las salas blancas es recomendable instalar puertas herméticas automáticas para mantener los diferenciales de presión y utilizar menos energía en su mantenimiento) o la climatización (con la instalación de puertas automáticas para sectorizar zonas) y la iluminación utilizada.

Otra de las medidas en las que están trabajando las farmacéuticas es la referente a los envases de los medicamentos, siendo cada vez más frecuente el conocido como packaging sostenible. El eco-diseño de los embalajes no sólo minimiza el impacto sobre el entorno, sino que garantiza los estándares de calidad y seguridad requeridos en los productos farmacéuticos. También es importante promover el reciclaje de las medicinas y de sus embases en los puntos de recogida, fomentando la economía circular gracias al uso eficiente de los recursos.

La eficiencia energética es una gran aliada para las empresas farmacéuticas porque permite ahorrar en costes de fabricación, incrementa el margen de beneficio, mejora la imagen de la propia empresa haciéndola más competitiva, y ayuda a minimizar la huella de su actividad sobre el medioambiente, mejorando por tanto la salud de los ciudadanos.

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