Gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías y los servicios que se ofrecen en el campo de las telecomunicaciones, las ciudades gozan de prestaciones que ayudan a las personas que en ellas habitan y mejoran la calidad de vida de manera muy notoria. Para que una ciudad sea considerada Smart o inteligente tiene que cumplir con una serie de requisitos, especialmente aquellos relacionados con el desarrollo sostenible.

Se calcula que para el año 2050, más de la mitad de la población vivirá en grandes urbes, por lo que se tendrán que realizar cuantiosas inversiones en cuanto a transporte, sanidad, infraestructuras o gestión de residuos entre otros, para poder hacer frente a tal cantidad de personas y a sus necesidades. Pero no sólo se trata de las posibles inversiones, sino que los recursos se tendrán que gestionar eficientemente para evitar la sobreexplotación de los mismos, garantizando por otra parte el bienestar general.

La Comisión Europea lanzó hace algunos años un programa destinado al desarrollo de una red de ciudades inteligentes. Este proyecto se centra principalmente en campos como el del transporte, las telecomunicaciones o el de la energía, y su principal cometido es el de lograr incrementar las oportunidades de negocio y trabajo, así como la gestión de los recursos de un modo más sostenible, aumentando así el potencial de las ciudades.

El objetivo fijado por la Comisión Europea es conocido como el del “20-20-20”, es decir, para el año 2020 se pretenden reducir las emisiones de CO2 y el consumo energético en un 20%, además de aumentar el uso de las energías renovables en este mismo porcentaje.

Es aquí donde las nuevas tecnologías juegan un papel de vital importancia, y es que, sin el uso de internet es imposible que el concepto de cuidad inteligente cobre vida. A corto plazo todos los servicios pasarán a formar parte de la red, lo que supondrá un ahorro de tiempo y energía, pues la gestión de éstos se podrá automatizar y monitorizar en tiempo real. Por otra parte, los usuarios dispondrán de conexión Wifi en cualquier lugar y momento, además de aplicaciones móviles que les facilitarán información y les permitirán interactuar con los servicios de la ciudad. Estas mejoras se traducirán en un aumento en la calidad de vida pues el flujo de información será bidireccional e instantáneo.

¿Cuáles son las características que debe tener una ciudad para ser considerada inteligente?

  • Ser cuidadosas con el medio ambiente: las ciudades del futuro deberán reducir al máximo las emisiones contaminantes, hacer mayor uso de energías limpias o renovables, así como llevar a cabo una correcta gestión de los residuos generados.
  • Movilidad: requisito fundamental en las ciudades del futuro, las barreras han de desaparecer, dando paso a la llamada accesibilidad universal. Infraestructuras, telecomunicaciones, sostenibilidad y transporte son los principales pilares para que se pueda cumplir con la condición de movilidad de una Smart city.
  • Economía: productividad, flexibilidad del mercado laboral, la inmersión internacional o la facilidad para generar empleo y negocio son algunas de las características básicas de las ciudades del futuro.
  • Smart people: las personas son sin duda alguna las que conforman las ciudades, es por ello que se precisa que éstas estén correctamente formadas, que sean plurales, étnicas, flexibles y participativas, sin ellas es inconcebible que las ciudades inteligentes lleguen a desarrollarse.

Tal y como se observa estamos a las puertas de las  ciudades del futuro, pero para lograr los objetivos fijados es necesario que tanto gobiernos como ciudadanos estén comprometidos para alcanzar el bien común y los estándares de sostenibilidad.