Cuando hablamos de seguridad, cualquier pequeño detalle puede tener como resultado un drama o un final feliz. Si además hablamos de grandes edificios, construcciones y demás lugares donde se junta gran cantidad de público, no es sólo necesario, sino que es de obligado cumplimiento por ley establecer ciertas medidas de seguridad, así como instalar ciertos elementos que en caso de emergencia sean capaces de disminuir el peligro y los daños.

Hoy hablaremos sobre las puertas situadas en salidas de emergencia y también de otro tipo de puertas de seguridad, las cortafuego, que pueden marcar la diferencia en casos extremos de peligro como incendios, explosiones, amenazas de bomba, inundaciones, radiación nuclear o incluso catástrofes naturales como tornados y terremotos.

En numerosos estudios y casos prácticos ha quedado demostrado cómo las puertas automáticas, en comparación con las manuales, facilitan la evacuación en caso de emergencia al disponer, por ley, de sistemas que facilitan el desalojo, como por ejemplo de baterías antipánico que las mantienen abiertas y permiten el paso fluido de las personas a través de ellas.

Si a esto le sumamos la posibilidad de instalar puertas con carpintería abatible o sistema antipánico integral, que permiten abatir las hojas por simple empuje manual hacia el exterior y replegarse en los laterales con el fin de conseguir la más amplia zona de paso posible, se consiguen resultados mucho mejores.

En este caso conseguiremos un desalojo mucho más rápido simplemente porque el área de la puerta por la que las personas pueden evacuar el edificio se maximizará: no habrá que lidiar con las hojas de una puerta manual y además la zona de paso será mayor que con una puerta automática estándar.

Otro punto a tener muy en cuenta cuando hablamos de seguridad en los edificios son los posibles incendios, en los que además del fuego, existe el peligro del humo, que en un gran número de casos acaba siendo el verdadero causante de víctimas.

En dichos casos, es de vital importancia que el arquitecto delimite claramente las zonas con mayor riesgo con puertas cortafuego, que al saltar las alarmas se cierren automáticamente, impidiendo la propagación del fuego y/o el humo tan rápidamente, ya que lo contiene durante cierto tiempo dependiendo de sus especificaciones.

Recalcar también que el hecho que todas las puertas automáticas puedan gestionarse desde un único punto de control centralizado, permite incluso anticipar acontecimientos. Si se detecta un problema con anterioridad a la activación de las alarmas, todos los accesos pueden abrirse simultáneamente para facilitar la evacuación.

Hasta aquí hemos hablado de desalojo pero… ¿qué pasaría en el caso contrario, es decir, si alguien no autorizado deseara entrar en el edificio, por ejemplo para robar? En este caso debemos destacar que una puerta automática es tan segura o más que una puerta manual, que los materiales son resistentes y que además pueden bloquease también desde un punto central de control, con lo que la rapidez puede evitar imprevistos.

Está claro que las puertas automáticas, ya tan comunes en nuestro entorno, son mucho más que un elemento decorativo. Son una herramienta que debe ser tenida en cuenta cuando se realizan planes de seguridad, ya que en casos de alto riesgo la eficiencia y el buen funcionamiento es la clave. Desde el departamento de proyectos de Manusa ponemos la experiencia de nuestros 50 años en el mercado de puertas automáticas para solventar cualquier duda en materia de seguridad.