Con la creciente subida del precio de la electricidad en España debido a, entre otras cosas, los problemas de suministro de gas procedentes de Argelia, principal proveedor de gas a España con una cuota del 59%, la eficiencia energética, no sólo en nuestros hogares, sino también en las grandes plantas industriales, se vuelve un asunto primordial para la sociedad. Y es que, aunque la concienciación sobre el cambio climático y la eficiencia energética es una realidad social, son los gobiernos los que tienen que incentivar esta práctica cada vez más necesaria para la salud del planeta.

La Unión Europea ha establecido para el próximo año 2020 el conocido como objetivo 20-20-20”, cuya meta principal es la de llevar a Europa hacia la sostenibilidad, generando las menores cantidades de CO2 posibles mediante la reducción del consumo energético. Los principales puntos que engloba este objetivo son:

  1. Reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero en un 20%.
  2. Conseguir un ahorro energético del 20% gracias al incremento de la eficiencia energética y al uso de los biocombustibles en el transporte público.
  3. Incrementar el uso de las energías renovables en un 20%.

Pero no sólo se va a beneficiar de este modelo de gestión energético el planeta. El “objetivo 20-20-20” va a ir más allá, reconduciendo el actual modelo industrial y empresarial hacia el conocido como “modelo de industria 4.0”.

¿Qué es el modelo de industria 4.0?

El modelo de industria 4.0, también conocido como la cuarta revolución industrial, ciberindustria del futuro o industria inteligente, nace en Alemania, y hace referencia a la nueva forma en que se organizan los medios de producción: de manera digital, aunando el mundo físico y el virtual, y generando energía de una manera mucho más eficiente y limpia.

La finalidad de este nuevo modelo de industria es convertir las actuales factorías en smart factorieso fábricas inteligentes. La principal característica de estas fábricas es que son más sostenibles, se adaptan a las necesidades de producción y hacen un uso más eficiente de los recursos, abaratando el coste del producto y generando menos residuos contaminantes.

Las “fábricas del futuro” son capaces de gestionarse de manera autónoma. La maquinaria que las conforma es capaz de comunicarse y adaptarse al entorno, tomando las decisiones necesarias en cada momento para conseguir los objetivos fijados, optimizando tanto los recursos disponibles  como el consumo energético. Pero para conseguir implementar este modelo de gestión, es necesario disponer de una gran base de datos, de ahí la importancia del Internet de las cosas, a mayor cantidad de datos del entorno, mayor será el porcentaje de acierto.

Principales ventajas competitivas de las fábricas 4.0

No sólo el modelo actual de fábricas está cambiando, también lo está haciendo el modelo de cliente. Sus intereses han variado, se busca una mayor personalización de los productos y servicios, diferenciación, innovación, un valor añadido, algo por lo que el consumidor esté dispuesto a pagar. Aquellas empresas o negocios que sepan adaptarse rápidamente a estos cambios a nivel industrial serán las que triunfen en este nuevo mercado.

El branding de la compañía se ve claramente reforzado gracias al uso de estos nuevos sistemas porque son más respetuosos con el medio ambiente y la salud de los ciudadanos, cumpliendo además con el objetivo del 20-20-20 fijado por Europa.

A parte de cumplir con estas expectativas, las empresas que trabajen bajo el concepto de “fábricas 4.0” verán incrementados sus beneficios de manera notoria en poco tiempo. Este modelo ayuda a recortar los gastos de producción gracias al buen uso del tiempo y de los recursos, abaratando el coste de fabricación y reduciendo el consumo energético, principal causante de las emisiones de CO2. En otras palabras, la eficiencia energética es una apuesta clara por la competitividad, porque se adapta a la nueva estrategia industrial de crear productos más competitivos con menores costes energéticos.

Países como  Estados Unidos, Japón, Reino Unido, China, los países nórdicos o Alemania, principal precursora de este desarrollo, han disparado la digitalización de los procesos industriales. España, en cambio, aún está lejos de alcanzar estos estándares de desarrollo según datos de PwC (una de las principales firmas de servicios de auditorías, consultorías y asesoramiento legal, que trabaja con el 97% de las empresas pertenecientes al IBEX 35). Según recientes datos, en España tan solo el 8% de las empresas industriales están adaptadas a estos cambios tecnológicos y digitales, mientras que a nivel global la media se establece en torno al 33%.

Mediante el desarrollo y avance de las nuevas tecnologías han aflorado nichos de mercado en los que las empresas pueden ser y son cada vez más competitivas, gracias en gran parte a la reducción del uso de los recursos energéticos. El internet de las cosas (IoT), el big data y los avances en el campo de la robótica permiten y hacen posible que la industria 4.0 se considere como un verdadero hito en el desarrollo social y tecnológico, la cuarta revolución industrial, el símbolo de los primeros años del siglo XXI.

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