La climatización consiste en crear unas condiciones adecuadas para el bienestar de las personas de temperatura, humedad y limpieza del aire en un espacio habitado y comprende tres aspectos fundamentales: ventilación, calefacción y refrigeración.

Sin embargo, hay veces que para alcanzar ese bienestar no se aplican criterios de eficiencia y sostenibilidad: ventanas que no cierran bien, calefacción o aire acondicionado puesto en temperaturas demasiado elevadas, instalaciones a las que no se aplica un correcto mantenimiento… todo ello incrementa el gasto energético y produce graves daños en el medio ambiente.

Por ello es importante seguir una serie de consejos para lograr la eficiencia en la climatización y optimizar el uso de las instalaciones. El primer paso, por supuesto, es contar con equipos eficientes, que favorezcan el ahorro energético. Pero por si solos estos equipos no pueden hacer mucho. Es necesario contar con un plan de control y regulación de las instalaciones, que marque cómo debe funcionar adecuadamente cada elemento. Sobre todo en edificios con un sistema de climatización integrado, donde cada propietario puede necesitar un consumo diferente de energía. Ahí es necesario un sistema de control que se adecue a las necesidades de confort de cada uno sin perder de vista la eficiencia energética.

Otro consejo a tener en cuenta es mantener en correcto estado los dispositivos. La limpieza de los filtros y el purgado de los radiadores son dos aspectos fundamentales para evitar un consumo innecesario de energía.

Para mantener una temperatura constante y evitar los grandes cambios de temperatura es importante contar con unos cerramientos adecuados. Por ejemplo, ventanas y puertas con cerramiento hermético en las viviendas y puertas automáticas en los edificios, ya que ayudarán a que las fugas de frío o calor sean menores.

La eficiencia en la climatización es fundamental para lograr un ahorro en la factura energética. Unos grados más o menos en la temperatura del aire acondicionado o de la calefacción pueden significar muchos euros más o menos en su factura.

Y dentro de esa eficiencia es importante aprovechar los recursos naturales. Ventilar la casa en las horas más frescas del día, aprovechar la luz del sol para calentarla o usar cortinas y toldos para enfriarla o aislar adecuadamente muros y techos son algunas de las cosas que se pueden hacer.

El uso de recursos naturales también es importante para la sostenibilidad de la climatización. Si se utilizan energías renovables se puede reducir en un 30% el consumo energético de los edificios y las emisiones de CO2, según se ha demostrado en algunas experiencias. Y es que se están desarrollando diferentes tecnologías de climatización con renovables para lograr un ahorro en el consumo y reducir la inversión inicial que suponen estas instalaciones.

Además seguir estos consejos de sostenibilidad resulta beneficioso para la salud. Una calefacción o un aire acondicionado que funcione con más de diez grados de diferencia con el exterior puede provocar resfriados, rinitis, dolores de cabeza o neumonías. Y por ejemplo unos filtros que no se han limpiado pueden hacer que proliferen las bacterias.

Por todo ello es importante contar con un sistema de climatización que siga criterios de sostenibilidad y eficiencia. Su salud, su bolsillo y el medio ambiente lo agradecerán.