Las salas blancas o clean rooms en inglés son aquellas salas que han sido diseñadas específicamente para mantener los niveles de contaminación por debajo de los parámetros considerados normales. También se deben medir los niveles de humedad, temperatura, presión, partículas en suspensión e iluminación, los cuales son sometidos a exhaustivos controles para asegurar que no interfieren ni alteran la composición química del producto. Este tipo de sala surge dada la necesidad de procesar productos farmacéuticos, alimentarios, cosméticos, etc., asegurando tanto como sea posible su calidad y que estén exentos de microbios y bacterias perjudiciales para la salud, es decir, mediante el uso de salas blancas se evita la contaminación directa de los productos así como la producida por el contacto con otros productos (contaminación cruzada).

Las salas blancas son mucho más costosas debido precisamente a sus características en cuanto a esterilidad y aislamiento, pero en ciertas áreas, como la médica o la farmacológica es necesario llevar a cabo esta inversión dado que se necesitan medios totalmente asépticos para llevar a cabo operaciones quirúrgicas o para fabricar nuevos medicamentos. E igual de importante que el diseño de la sala y el control de sus parámetros, es el cerramiento. Una puerta hermética ayudará a mantener los niveles correctos más fácilmente, además de facilitar el acceso, sobre todo si es automática.

Control sobre el aire. En las salas blancas el aire es estéril ya que es renovado varias veces por hora gracias a filtros especiales HEPA, los cuales retienen todo tipo de partículas en suspensión, incluyendo elementos patógenos.

Presión. En estas salas la presión debe ser superior a la del exterior, de modo que al abrirse las puertas de la misma, la diferencia de presión (la cual se alcanza gracias a un sistema de esclusas) hace que el aire de su interior pueda salir pero no entrar, asegurando así que los parámetros de limpieza permanecen estables.

Temperatura y humedad. Ambos parámetros juegan un papel decisivo a la hora de que puedan proliferar microorganismos que puedan dañar o modificar la estructura de los productos fabricados, de modo que, controlar ambos y mantenerlos bajo las condiciones marcadas es un requisito indispensable y fácilmente alcanzable gracias a las condiciones de las salas blancas.

Limpieza. Tal y cómo es de suponer existen unos controles muy exhaustivos en lo que a limpieza se refiere. En estas salas los rincones suelen ser redondeados para evitar la acumulación de suciedad y por tanto una posible contaminación de los productos. Pero además del protocolo de limpieza de la sala, los usuarios de la misma también tienen que cumplir con unas estrictas normas de higiene, entre ellas, deben utilizar trajes especiales que eviten la adherencia de cualquier sustancia o elemento que pueda contaminar el entorno de trabajo.

En los laboratorios es sumamente importante que se cumplan a rajatabla las premisas establecidas en cuanto a limpieza, aislamiento y esterilidad de la sala y de los elementos que en ella se encuentran puesto que es aquí donde se van a fabricar medicamentos, o se va a experimentar con ciertos tratamientos los cuales necesitan que la calidad sea máxima y que se asegure que ninguna circunstancia va a modificar ni su calidad ni su funcionalidad.