La ventilación de edificios tiene gran importancia, y es que la falta de ésta o el exceso de humedad pueden resultar altamente perjudiciales para nuestra salud.

En la actualidad recurrimos a sistemas de aire acondicionado y ventilación para aclimatar el interior de los edificios a nuestro gusto, lo que supone un enorme gasto energético, amén de producirnos enfermedades varias como resfriados, jaquecas o irritación en los ojos, entre otras. Estos problemas, derivados normalmente del uso indiscriminado de los sistemas de climatización, han sido definidos por la OMS como El Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), que engloba aquellas enfermedades causadas por la contaminación del aire en espacios cerrados, de ahí la importancia de ventilar edificios y viviendas.

Existen diversas maneras de mantener una ventilación natural, correcta y sencilla de los edificios, gracias a la ventilación natural, es decir, gracias a cualquier corriente de aire generada de manera natural por el propio diseño de la edificación. Este efecto se consigue mediante la apertura de puertas y ventanas de estancias opuestas, creando así corrientes de aire por la diferencia de temperatura y presión; este efecto se conoce comúnmente como ventilación cruzada.

En muchos edificios, debido a sus características arquitectónicas, es posible que la ventilación natural sea insuficiente, por lo que se tendrá que recurrir a la ventilación forzada (extractores o ventiladores) para generar corrientes de aire artificiales. El principal inconveniente de este tipo de ventilación es que origina un aumento del consumo energético.

Se pueden adoptar diversas medidas para reducir el consumo de los aparatos de ventilación, para causar así el menor impacto posible en el medio ambiente. En primer lugar, es importante asegurarse de que el aparato en cuestión cuente con las certificaciones pertinentes y que su etiqueta energética sea de categoría A si es posible. Los equipos dotados con la etiqueta energética de tipo A son mucho más eficientes que aquellos que se encuentran por debajo, por lo que a menor consumo, menor impacto ambiental.

Se puede recurrir también a sistemas de ventilación con recuperación de calor. Esta tecnología permite la renovación del aire del interior sin perder el calor conseguido. El uso de este sistema supone un ahorro energético de entre un 15 y un 30%, dependiendo del nivel de aislamiento del inmueble.

El sistema de ventilación de un inmueble es vital a la hora de mantener el confort necesario, pero existen otras medidas sobre las que es fundamental actuar, y estas se centran especialmente en las filtraciones y el nivel de aislamiento del mismo.

Es primordial evitar las filtraciones de puertas y ventanas, y esto se puede lograr gracias a la instalación de puertas automáticas y a vidrios con doble aislamiento. Por otra parte, mediante el aislamiento del exterior y del interior del edificio, se  evitarán filtraciones y pérdidas de temperatura que conllevarían un aumento significativo del consumo energético.

En definitiva, invertir en equipos y en adecuar edificios para obtener una correcta ventilación y climatización puede suponer un desembolso inicial relevante, pero se ha de tener en cuenta que a medio plazo la inversión no sólo se amortizará, sino que supondrá un ahorro en todos los niveles, una mejora para la salud, y un respiro para el medio ambiente.