Corría aproximadamente el año 1968 y en Manusa empezamos a recorrer Barcelona y sus cercanías con nuestra primera furgoneta, la famosa Citroën 2 caballos. Gracias a ella podíamos ir a realizar montajes de puertas a cualquier lugar donde se requiriesen nuestros servicios.

Los mecanismos y operadores pesaban unos 150 kilos, por lo que cuando se cargaban encima de la furgoneta -con una especie de baca- iba desequilibrada. A ese peso había que añadirle la caja de herramientas del técnico, el taladro y una escalera pequeña. Nuestra primera furgoneta gastaba muy poca gasolina pero perdía mucho aceite.

Por entonces, en Manusa solamente contábamos con una furgoneta que transportada a dos técnicos. Trabajábamos con ímpetu y cada semana instalábamos una puerta. No teníamos las facilidades de ahora y el montaje de cada producto duraba entre dos y cuatro días.

Cuenta Josep M. Guilera, creador de Manusa, que en los años 70 nuestra Citroën 2 caballos hizo su primer viaje a Madrid para realizar una instalación. El técnico que la condujo tardó 24 horas en llegar hasta el centro de la península porque la furgoneta no superaba la velocidad de 80 km por hora, el motor se calentaba y el conductor tenía que hacer paradas. En las bajadas cogía mucha velocidad y el técnico intentaba no tener que frenar por nada, para aprovechar aquel buen ritmo.

Como anécdota, durante muchos años, se utilizó el vidrio rectangular de las puertas traseras de la furgoneta, como mirillas de las hojas de las puertas de quirófano fabricadas por Manusa. En la Citroën 2CV estaban en vertical, y en las hojas Manusa las pusimos en horizontal.

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La 2 caballos, que hoy conservamos con cariño, sembró el inicio de la expansión de nuestra empresa hace más de 50 años. Hoy nuestros productos están presentes en más de ochenta países de los cinco continentes. Es nuestra historia y estamos orgullosos de ella.