En la sociedad actual la accesibilidad universal va cobrando fuerza y especial importancia ya que si se quiere alcanzar la igualdad real para todo el mundo, sea cual sea su condición física o mental, es necesario cumplir con este requisito primario.

Las personas con movilidad reducida (PMR) o con problemas visuales se ven limitadas en numerosas ocasiones por barreras arquitectónicas de todo tipo, ya sean los bordillos de las aceras, los espacios para aparcar, la estrechez de las puertas, escalones en calles y edificios, falta de señales acústicas, etc., por lo que su día a día es mucho más difícil debido a la falta, en algunos casos, de las adaptaciones necesarias.

Para asegurar la accesibilidad universal, se han de eliminar o minimizar tanto como sea posible las barreras arquitectónicas anteriormente nombradas:

  • Escalones: sigue siendo uno de los aspectos dónde mayor énfasis se debe poner, pues éstos siguen siendo la barrera principal en edificios y lugares públicos, especialmente en aquellos de interés cultural, pues normalmente por no dañar al propio lugar o edificio o por no romper su estética, las PMR pierden la ocasión de visitar tales puntos. La solución viene dada por la instalación de rampas que cumplan con las leyes vigentes en cuanto a inclinación y ancho, e incluso en la instalación de ascensores si el monumento o edificio tiene demasiada altura como para instalar rampas.
  • Puertas: si bien es cierto que en edificios o locales de obra nueva las puertas se adaptan a la normativa vigente, respetando así el ancho de paso estipulado, éstas siguen siendo una barrera importante para personas cuya movilidad está limitada o tienen problemas visuales. La solución ideal en este caso es la de hacer uso o instalar puertas automáticas. Las puertas automáticas facilitan el libre paso de personas sin importar su condición física; gracias a su sistema de apertura automático la aparatosidad de las puertas convencionales desaparece, evitando así el tener que abrirlas o sujetarlas, siendo además la solución ideal para aquellas personas que tienen escasa o nula visión. El ancho de las puertas automáticas permite el libre paso de aquellas personas que necesiten hacer uso de muletas, bastones o sillas de ruedas entre otros. Además de su apertura automática, a este tipo de puertas se les pueden instalar sistemas de audio y de iluminación de paso libre para dar mayor visibilidad a las entradas de comercios, locales, hospitales, etc. Plazas de aparcamiento: esta es una de las soluciones más extendida ya que podemos encontrarlas en prácticamente cualquier lugar (centros comerciales, hospitales, aeropuertos, etc.), el único problema es que en numerosas ocasiones éstas no se respetan, haciendo que las personas que realmente las necesitan se vean obligadas a aparcar en otras plazas, mucho más estrechas y alejadas del punto de acceso al edificio. Debemos concienciar a la sociedad de que las plazas para PMR no deben ser ocupadas sea cual sea el motivo, bajo ninguna circunstancia.
  • Señales acústicas: muchas ciudades han incorporado señales acústicas en pasos de peatones, por ejemplo, pero siguen siendo muchos los lugares dónde es necesaria su implantación (ascensores, centros médicos, entradas a locales…). Mediante avisos acústicos las personas que tienen defectos en la visión podrían llevar a cabo tareas rutinarias de manera totalmente autosuficiente.

Es fundamental eliminar o reducir al máximo las barreras arquitectónicas con la finalidad de alcanzar una sociedad justa e igualitaria y que todas las personas puedan desarrollar una vida totalmente independiente y autónoma.