En la arquitectura convencional los costes medioambientales son bastante elevados ya que se requiere una enorme cantidad de energía para la extracción y posterior transformación y transporte de los materiales. Hay que tener presente que en ocasiones es incluso perjudicial para nuestra propia salud. Por estos motivos, la construcción sostenible ha pasado a ser una demanda social más que una elección meramente personal, creándose así materiales mucho más ecológicos.

Una de las principales ventajas de la utilización de materiales ecológicos es su bajo coste, pues suelen estar compuestos en su mayoría por desechos orgánicos reciclados como cartón, vidrio, plásticos o fibras.

¿Cuáles son los materiales considerados sostenibles?

Se considera que un material de construcción es sostenible cuándo requiere escaso mantenimiento, es duradero, puede recuperarse, reciclarse o reutilizarse y no resulta nocivo para la salud de las personas. En base a estos criterios, existen diversos materiales que cumplen con estas características, he aquí algunos ejemplos de materiales ecológicos:

  • La madera: se considera uno de los materiales más sostenibles ya que tras su utilización puede ser reciclada por completo, pero ha de cumplir con requisitos tales como estar tratada contra hongos y parásitos con compuestos derivados de resinas vegetales y no con productos tóxicos.
  • La cal y el yeso natural: entre sus muchas propiedades, cabe destacar su escaso impacto en el medio ambiente, su bajo coste o su resistencia, pero además, materiales como la cal, son considerados ignífugos ya que no producen gases tóxicos y desinfectantes y/o fungicidas naturales por elevado grado de alcalinidad.
  • El barro cocido: este material se emplea en la elaboración de tejas, ladrillos o losas. Se trata de un producto totalmente natural, sostenible y económico (siempre y cuando su cocción se realice a temperaturas inferiores a 950ºC para conservar las cualidades de la tierra), posee características tales como la higroscopicidad (capacidad de absorber la humedad atmosférica), aislamiento, baja radiactividad, así como la capacidad para conservar tanto el frío como el calor.
  • El biohormigón: su composición es similar al hormigón convencional, pero el material aglomerante utilizado es la cal. Además, se aligera con cascarilla de arroz o aserrín y parte de la grava se substituye por materiales menos contaminantes, logrando así un producto más ligero y aislante, pero con un menor impacto ambiental.
  • El corcho: este material 100% natural posee excelentes prestaciones como aislante tanto térmico como acústico. El corcho está ganando fuerza dentro de la construcción sostenible debido a que es totalmente ecológico, a su bajo coste, a sus propiedades aislantes y a que puede aplicarse tanto en el interior como en el exterior de los edificios.

Además de los materiales anteriormente expuestos, existen otros tantos que también nos ayudarán a mejorar la sostenibilidad: pinturas al silicato, cristal, piedra o plásticos no clorados, etc.

Mediante la utilización de estos materiales, se reducirá el gasto y el consumo energético, lo que se traducirá en un menor impacto medioambiental, siendo una solución perfecta tanto en la rehabilitación como en la nueva construcción de casas y edificios.