Existen un sinfín de términos dentro de la construcción o edificación sostenible, muchos de ellos son relativamente nuevos pero se espera que en un período muy corto de tiempo formen parte intrínseca de la sociedad, dando paso a la era de la “edificación verde”.

Dentro de esta edificación verde existen innumerables mitos o creencias, que deben ser derrocados lo antes posible para que la transición de la construcción tradicional hacia la construcción sostenible sea lo más rápida posible.

Uno de los primeros mitos a derribar es el relacionado con el costo derivado de construir de manera sostenible. Se tiene la falsa creencia de que este tipo de inmuebles tienen precios muy superiores a los convencionales, pero recientes estudios demuestran que esto no es así, ya que las eco-viviendas pueden encarecerse aproximadamente en un 10%, pero este pequeño sobrecosto se recupera en un máximo de 10 años, ya que se ha de tener presente que gracias a este método de edificación se va a ahorrar en energía eléctrica o agua entre otros.

  • Los edificios ecológicos perduran en el tiempo. La edificación sostenible puede ser igual de duradera o incluso más que la tradicional si los productos empleados son los adecuados y cuentan a su vez con las calidades y garantías pertinentes. En la construcción sostenible se utilizan materiales tan duraderos como la cerámica, la piedra, la madera, el metal, u otros reciclados que ofrecen una gran durabilidad. Es precisamente aquí dónde entra en juego el término referente al ciclo de vida del producto. El análisis del ciclo de vida de los edificios sostenibles mide el impacto que van a tener los materiales utilizados sobre el medio ambiente y sobre las personas que hacen uso de él. El eco-diseño, además optimiza la vida media de estos productos o materiales, los cuales son reutilizados una vez llegan al fin de su vida útil.
  • Los edificios ecológicos son cómodos. Una de las principales características de los eco-edificios es precisamente el alto confort que ofrecen a sus ocupantes, ya que al estar construidos con materiales biológicos no desprenden sustancias tóxicas y por lo tanto nocivas para la salud. Además, los edificios sostenibles se adaptan a las condiciones ambientales del entorno donde se encuentran, aprovechando las tanto las condiciones lumínicas como las corrientes de aire naturales, reduciendo de manera notoria el uso de aparatos de aire acondicionado o calefacción, siendo así mucho más beneficioso para la salud de las personas que se encuentren dentro del edificio.
  • Los edificios ecológicos se revalorizan. Las construcciones verdes, lejos de perder valor, lo ganan con el tiempo. Esto es debido principalmente a que su demanda está aumentando con los años gracias al incremento de la concienciación social en materia de sostenibilidad y ecología. Hay que tener presente también que estos edificios tienen consumos energéticos muy bajos si los comparamos con los edificios tradicionales, por lo que la inversión en este tipo de inmuebles es siempre una apuesta segura.