A la hora de alcanzar objetivos de ahorro energético y sostenibilidad, el aislamiento térmico en edificios es de vital importancia, especialmente en aquellos con ciertos años, ya que antiguamente no se prestaba demasiada atención a estos parámetros a la hora de edificar. Es precisamente debido a esta falta de aislamiento por lo que se está llevando a cabo el llamado “plan renove de edificios”, cuyo cometido no es otro que el de mejorar el aislamiento y por ende la eficiencia energética de los mismos.

La principal ventaja del aislamiento térmico es que se reduce la demanda energética, ayudando de este modo al medio ambiente y al ahorro económico, mejorando a su vez el confort de las personas que se hallan en su interior.

Aislamiento de la fachada. Para aislar térmicamente la fachada se puede actuar de dos maneras principalmente: desde el interior o desde el exterior del edificio. Si se actúa a nivel interno, se pueden insuflar a las cámaras existentes entre los muros exteriores y las propias paredes del interior del edificio, materiales aislantes como lana mineral, espumas flexibles, poliuretano o poliestireno entre otros.

Cuando el ámbito de actuación se centra en el exterior del edificio, o sobre la llamada envolvente del edificio, lo principal es sellar grietas y fisuras, así como hacer uso de telas asfálticas para azoteas. Pero además nos hemos de centrar en puertas y ventanas, ya que en numerosas ocasiones pasan desapercibidas, siendo uno de los puntos donde se registran mayores pérdidas de temperatura.

  • Aislamiento de ventanas: a través de los vidrios, de los tiradores de las persianas (en caso de que los haya), y muy especialmente a través de los marcos, es por dónde mayores pérdidas de temperatura se registran. Para evitar estas fugas térmicas es necesario contar con doble acristalamiento, e incluso, en lugares donde las temperaturas son más extremas, es aconsejable que estos cristales cuenten con cámaras de aire entre ambos, lo que mejora considerablemente el aislamiento. Si además de mejorar la calidad de los vidrios, se sustituyen los marcos de las ventanas por otros que eviten los intercambios de temperatura (marcos de PVC, por ejemplo) y que cuenten con rotura del puente térmico, se puede alcanzar un ahorro energético de hasta un 70%.
  • Aislamiento de puertas. Las puertas son elementos a los que en rara ocasión se les presta la atención necesaria, produciéndose grandes intercambios de temperatura entre el interior y el exterior del edificio, ocasionándose enormes pérdidas energéticas y económicas. Para evitar estas pérdidas de temperatura o filtraciones, lo más conveniente es dotar a las entradas de los edificios de puertas automáticas ya que su sistema de cierre y apertura automáticos, aseguran que la puerta sólo se abre en caso necesario, evitando fugas innecesarias y manteniendo una temperatura constante y confortable dentro del edificio. Además de la apertura y cierre automáticos, la velocidad de estos movimientos es crucial, ya que cuanto más rápido se abra y cierre la puerta, siempre sin renunciar a la seguridad, menores intercambios de temperatura se producirán.

 

El aislamiento térmico de los edificios es clave en cuanto a sostenibilidad, por lo que si se quieren alcanzar ciertos estándares de confort y ahorro tendremos que centrarnos en resolver las deficiencias de aquellos elementos que hacen que se produzcan pérdidas e intercambios de temperatura.