Actualmente la tecnología está atravesando su época dorada que luce su máximo esplendor en los últimos años. Estos nuevos avances están dirigidos en su mayoría a facilitar la vida del ser humano, así como a mejorar su calidad de vida.

La robótica y la domótica son dos campos que engloban las últimas aportaciones de la tecnología en la vida diaria de las personas, persiguiendo el confort. El término confort es complejo y extremadamente inexacto, normalmente es definido por una persona o grupo en un emplazamiento determinado y bajo unas condiciones concretas. Para alcanzar esta subjetividad llamada confort, la domótica ha ideado los edificios inteligentes. Este concepto no es nuevo, ya que a partir de los años 70 se comenzó a innovar en este campo, no obstante es ahora cuando estas iniciativas se han hecho realidad y han comenzado a formar parte del día a día de nuestra sociedad.

Los edificios o viviendas inteligentes eran considerados unos lujos que pocos podían permitirse. Más tarde este tipo de tecnología se fue implantando en los locales y comercios principalmente con la instalación de puertas automáticas. Dichas mejoras se han asentado de tal manera que hoy en día estamos acostumbrados a ellas, pero ¿por qué solo en el ámbito comercial?

Las viviendas inteligentes ofrecen muchas ventajas respecto a las arquitectura convencional, la pregunta es el por qué no se aplican a las viviendas familiares convencionales. La respuesta es sencilla, porque no se conocen las aportaciones reales que otorgan a la población, así como la falsa creencia de los inconvenientes que aportan estas innovaciones tecnológicas.

Las puertas automáticas no solo suponen un ahorro económico considerable, ya que son más baratas que una puerta blindada convencional, al igual que las llaves, las cuales tienen un precio mucho mayor que las llaves digitales o tarjetas electrónicas. Además, las puertas automáticas ofrecen cierres más seguros y menos costosos que un sistema de cableado tradicional de videoportero.

No obstante, la mayor ventaja económica que ofrecen las puertas automáticas es el ahorro energético y la eficiencia energética. Estas puertas actúan de aislante térmico, lo cual reduce en grandes cantidades la energía invertida en climatización, ya sea en aire acondicionado o en calefacción, ya que es común que una puerta convencional permanezca abierta de manera innecesaria al igual que los materiales con los que han sido fabricadas estas puertas, los cuales mejoran el cierre, haciéndolo más hermético.

Todas estas ventajas se traducen en una particularmente importante, la eficiencia energética, es decir, el cuidado y el respeto del medio ambiente, ya que si se reduce el consumo, se reducirá la emisión de elementos contaminantes y, por tanto, el medio ambiente será preservado en mayor medida.

La otra gran aportación que hacen estas viviendas inteligentes está relacionada con el confort y la comodidad, concretamente para aquellas personas que tengan necesidades especiales. Estas nuevas mejoras aumentarán la calidad de vida de personas con alguna patología incapacitante, crónica o degenerativa, personas que padezcan algún tipo de discapacidad o simplemente, personas en edad avanzada que quieran hacer de su casa un entorno más seguro.

En resumen, los edificios inteligentes además de aportar mayor confort y comodidad, son una opción más económica, sostenible y eficiente que la arquitectura tradicional.