Es obvio que las energías renovables y la eficiencia energética tarde o temprano iban a  convergir, dado que si se quiere mejorar una, es necesaria la otra.

Si se aúnan y se ponen en práctica medidas de eficiencia energética, como son la instalación de aislamientos en los edificios, la iluminación eficiente o las puertas automáticas, se consigue disminuir el consumo en energía de forma drástica.

Si además de implementar estas medidas, agregamos energías limpias a todos los edificios nuevos que se van construyendo, a largo plazo se conseguirá igualar las fuerzas entre energías renovables y no renovables en el mix energético global.

Gracias a un reciente estudio llevado a cabo por la Agencia internacional de Energías renovables (IRENA) y el Centro de Eficiencia Energética de Copenhage (C2E2), podemos comprender de forma más sencilla la interacción entre las tecnologías renovables y las mejoras en la eficiencia energética. El trabajo bautizado como Sinergias entre las energías renovables y la eficiencia energética”, apunta que la combinación de ambas opciones puede llegar a reducir hasta en un 25% la demanda mundial de energía en el 2030.

En general la sociedad ha comprendido que construir pensando en la eficiencia energética ayuda a reducir el consumo, pero lo que no es tan evidente para muchos es que la utilización de energías renovables también disminuye este consumo global.

El estudio demuestra además que las medidas de eficiencia energética representarían entre un 50% y un 75% del ahorro total en energía, pero el resto se debería totalmente al uso de energías limpias. Esto es debido a que la tecnología que utilizan estas energías renovables aumenta la conversión, por lo que requieren un menor uso de combustibles. Un ejemplo de esto son las energías solares o eólicas, que no requieren conversión térmica ni combustible, por lo que no generan ningún desperdicio.

El proyecto llevado a cabo por IRENA y el C2E2 está basado en una iniciativa de las Naciones Unidas llamada “Energías sostenibles para todos”, que tiene como objetivo garantizar el acceso universal a servicios energéticos modernos, la duplicación de la tasa global de mejora de la eficiencia energética y la duplicación de la proporción de energías renovables en el mix energético global.

Uno de los puntos clave a los que llega el estudio, es que para lograr el objetivo de las energías renovables, sin duda es necesario lograr la eficiencia, es decir, es imposible conseguir duplicar la cuota de energías renovables sin implementar las mejoras en la eficiencia.

Asimismo, el estudio muestra cómo el aumento del uso de energías renovables suele venir unido siempre a mejoras en la eficiencia energética, lo cual pone todavía más de manifiesto que ambas opciones deben ir ligadas.

A través del estudio se ha lanzado una “guía mundial” sobre la ruta a seguir para lograr el objetivo de duplicar las energías renovables para el año 2030, con el nombre de REmap 2030. Se trata del primer estudio global sobre el potencial de las energías renovables, realizado tras el análisis de los 40 países con mayor consumo de energía a nivel mundial.

El documento además señala que duplicar para el año 2030 el mix de energías renovables no es solamente posible, sino que es muchísimo más asequible para todos los países que continuar por el camino actual. Gracias a ello, no sólo se conseguirán crear puestos de trabajo, sino que la tasa de contaminación se reducirá significativamente y por tanto los efectos del cambio climático se verán también frenados.

Sin duda, la unión de eficiencia energética y energías renovables es la combinación ganadora.