El cambio climático es uno de los temas que más preocupa a la sociedad actual, porque se ha conseguido que tomemos conciencia de lo que supondrá para generaciones futuras el drástico cambio en el clima de nuestro planeta.

Es por ello que múltiples organizaciones como la World Energy Efficiency, buscan desde hace años encontrar soluciones al problema energético, a través de la sostenibilidad y el uso adecuado de los recursos de los que disponemos.

De esta forma, se intenta controlar el derroche de energía además de priorizar el uso de energías limpias, que consigan frenar el acelerado cambio climático de las últimas décadas.

Y es que las energías limpias, así como la sostenibilidad, no son sólo cuestión del planeta, sino que suponen también un enorme ahorro económico para las empresas y las familias, que se ven beneficiadas a través de pequeños hábitos en el día a día y de modificaciones en algunas infraestructuras básicas.

Los líderes de algunos países discuten ya como mejorar la forma en la que fabricamos energía, así como la forma de “educar” a la población para que disminuya el gasto energético al mismo tiempo que maximiza su rendimiento. Desde el 2011 en la Unión Europea (UE) se viene desarrollando un Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética, a través del cual se espera conseguir hasta un 20% de ahorro entre las familias europeas.

Por el momento los datos arrojan unos muy buenos resultados, a pesar de existir cada vez mayor número de aparatos electrónicos en nuestras casas. Esto es gracias a que los electrodomésticos nuevos en su gran mayoría, se fabrican pensando en el ahorro energético. Además  pequeños cambios en el aislamiento y mejora de la eficiencia energética, como son la instalación de puertas automáticas o la mejora de los sistemas de ventilación y de cierre, también aumentan el control sobre el gasto energético.

El problema del cambio climático, es que al tratarse de un tema a nivel mundial, todos los países del mundo deben ponerse de acuerdo e intentar mitigar el exceso de consumo energético. Continentes como Latinoamérica, África o Asia, están empezando a trabajar en ello, aunque está claro que al tener índices de pobreza superiores, resulta más difícil tomar medidas que realmente se puedan llevar a cabo. Aun así, no se trata de algo imposible y desde sus gobiernos ya se han puesto en marcha campañas de reeducación, así como políticas “verdes” para tratar de reorientar la visión de la sociedad respecto al cambio climático y la necesidad imperante de consumir menos energía, aprovechar al máximo los recursos y mejorar la eficiencia, con tal de contaminar menos.

A pesar de esto, es evidente que gran parte de las emisiones, la contaminación y por tanto del despilfarro energético, viene por parte de las empresas, aunque no por ello el ahorro que los ciudadanos hagan desde el hogar es un tema menor. Lograr una verdadera concienciación para frenar el cambio climático es una cuestión que afecta a todos y cada uno de nosotros, por lo que desde la luz que apagamos en nuestra casa, hasta la mejora de las instalaciones de nuestra empresa, suponen un pequeño paso más hacia el buen camino.