Las puertas automáticas han evolucionado mucho en las últimas décadas. La tecnología, el diseño y su uso cada vez más variado nos permiten encontrar todo tipo de modelos en innumerables lugares. Con el fin de ayudar a elegir la puerta que mejor encaje con cada necesidad concreta de acceso, consideramos algunos de los factores a tener en cuenta para no equivocarse.

El lugar en el que se instala

Una puerta automática siempre se coloca con el objetivo principal de facilitar el acceso al lugar que delimita, adaptándose a las particularidades y exigencias de seguridad de cada ubicación. Las encontramos en las entradas de bancos, centros comerciales, aeropuertos… pero también en interiores de estos edificios, para delimitar salas con funciones específicas o no.

Por ejemplo, en un aeropuerto es común la instalación de puertas correderas o giratorias en las entradas, pues la circulación de personas es intensa y la seguridad de los usuarios está vinculada a la fluidez del tráfico. Pero también podemos encontrar puertas con carpintería abatible en vías de evacuación, o puertas cortafuego para delimitar las zonas con mayor riesgo de incendio e impedir la propagación del fuego fuera de ellas.

Los centros de salud o también las clínicas dentales, además de las puertas de entrada y sectorización, necesitarán también puertas herméticas para sus salas de intervenciones que necesiten mantener condiciones especiales en su interior, por ejemplo diferencias de presión.

Pero el lugar también puede hacer primar otros factores además de la funcionalidad, como por ejemplo la estética, ya que las puertas son un elemento considerablemente visible que tiene un impacto visual en el edificio y, en el caso de la entrada, la primera impresión que se hacen sus usuarios. Un hotel, por ejemplo, puede optar por una puerta giratoria que otorgue elegancia y singularidad al edificio.

Los diferentes tipos de usuarios

Las características de quienes utilizan las puertas automáticas también se deben tomar en cuenta. Lugares como centros comerciales, con afluencia continua de transeúntes, deben facilitar el acceso a todo tipo de personas: mayores, discapacitados, padres con cochecitos de bebé, carros de compra, etc.

Este factor provocará que el propietario de la puerta deba decantarse por puertas automáticas con determinadas características de seguridad según su público, como por ejemplo carpinterías abatibles, sensores de determinadas prestaciones según normativas, adhesivos identificativos, etc.

El volumen de circulación de personas o mercancías

El tráfico que deba soportar una puerta es determinante a la hora de elegir un modelo u otro. En lugares con un tráfico alto, con clientes entrando y saliendo constantemente, lo idóneo son las puertas correderas que ofrezcan una elevada velocidad de apertura, siempre considerando la seguridad.

Existen varios tipos, como las estándar (las más populares y funcionales) o las telescópicas. Estas últimas son ideales para entradas con limitaciones de espacio, para separaciones de corredores, o donde se requiera una amplitud de paso libre mayor de la habitual, como por ejemplo en concesionarios de automóviles.

Eficiencia energética

A la hora de diseñar una puerta se tienen en cuenta factores como el consumo eléctrico o la conservación de la temperatura. Y es que la instalación de una puerta automática siempre conlleva un impacto energético positivo.

Es importante instalar puertas con una elevada velocidad de apertura y cierre, que permitan que el tiempo que permanecen abiertas sea el mínimo posible, no dejando escapar la temperatura interior más de lo necesario, siempre en cumplimiento con las normativas vigentes de seguridad. Está comprobado que este es el factor más importante a la hora de medir la eficiencia energética de una puerta automática, por encima de otras soluciones como por ejemplo la carpintería con rotura de puente térmico en puertas con un alto tráfico de personas.

Este hecho, si se combina además con otras soluciones, como por ejemplo la disposición en esclusa (pequeño vestíbulo formado por dos puertas automáticas que separe el exterior del interior), minimiza la pérdida de energía.

Marca

La fiabilidad y la durabilidad son características que deberían anteponerse al precio de las puertas automáticas. Por ello es recomendable seleccionar una marca que las garantice, porque estos factores aseguran un bajo mantenimiento posterior y un rendimiento óptimo de la puerta automática durante más tiempo. ¿Lo mejor? Seleccionar los productos de empresas con experiencia contrastada. Como Manusa.

Estos son sólo algunos de los muchos factores a tener en cuenta. Pero existen otros: la seguridad, la tecnología específica para cada situación… La personalización permite que las posibilidades sean casi infinitas. Y es que el concepto de puerta automática es uno, pero modelos hay muchos.