La Responsabilidad Social Corporativa es una estrategia que cada vez más empresas están utilizando para diferenciarse y mejorar su imagen de cara al consumidor. Dirigir una empresa teniendo en cuenta los impactos que su actividad genera en clientes, empleados, accionistas, comunidades locales y en la sociedad en general y actuar siguiendo esos criterios transmite la imagen de una empresa sostenible y que se preocupa por su entorno.

Y esa manera de trabajar es rentable, porque los consumidores, cada vez más, dan la espalda a aquellos que no se preocupan por las consecuencias medioambientales, laborales o culturales que puede tener su actividad. Y si no hay clientes, las compañías mueren.

Los resultados están ahí. Un informe de Foroética, RSE y marca España: empresas sostenibles, país competitivo, demuestra que las empresas cotizadas españolas que aplican criterios de sostenibilidad obtienen mejores márgenes, mayor valoración bursátil y captan más inversiones.

De hecho, otro estudio, Manual para consejeros de la Fundación Sociedad y Empresa Responsable (Seres) y KPMG, señala que el 45% de los 100 mayores inversores institucionales del mundo incorporan ya en sus análisis de inversión criterios ambientales, sociales y de gobierno. Una cifra nada desdeñable y a tener en cuenta, teniendo en cuenta que en estos momentos las empresas necesitan financiación.

Y aunque parezca que hay que realizar grandes inversiones y lo de la sostenibilidad es para las grandes empresas, lo cierto es que cualquier compañía puede aplicar estos criterios en proporción a su tamaño. Además, el retorno de esa inversión mejorará su competitividad y su rentabilidad.

Por ejemplo si su empresa trabaja con materia orgánica, los residuos que se generen se pueden utilizar como fuente de energía, por ejemplo, para utilizarla en su fábrica en determinados momentos.

También pueden incrementar el compromiso con sus empleados. Escucharlos, reconocer el talento y gestionar la diversidad son fundamentales para que la empresa funcione mejor. Y si los trabajadores están satisfechos, su rendimiento es mayor, por lo tanto la rentabilidad de la compañía mejora.

Otro aspecto que se puede cuidar es el consumo energético. Si la empresa cuenta con zonas que deben tener una determinada temperatura, lo más adecuado es contar con cerramientos seguros, como unas buenas puertas automáticas, que separen esas zonas del resto del espacio, para mantener el equilibrio. Así se reducirán las pérdidas de frío o calor, con la consiguiente reducción de la factura energética.

O siguiendo con las puertas automáticas, si su empresa  trabaja con productos peligrosos y cuenta con unas buenas puertas automáticas, herméticas o  antiincendios, presenta una imagen de responsabilidad ante sus trabajadores y ante la sociedad que puede ser muy rentable.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo se puede hacer mucho con pequeñas inversiones. En estos momentos en los que la percepción que tengan de nosotros es muy importante, el contar con una política de sostenibilidad puede marcar la diferencia. Y esos factores cada vez están más presentes en la cesta de la compra, por lo que no hay que desdeñarlos. Si quiere incrementar sus ventas y reducir costes apueste por la sostenibilidad. Seguro que le sale rentable.