Las ciudades no son algo estático e inamovible, son entes vivos que avanzan a la par que lo hace el ser humano. Según cálculos de las Naciones Unidas, en el año 2050 dos de cada tres personas vivirán en grandes urbes, lo que se traduce en un mayor consumo y gasto de recursos, de ahí que las ciudades se vean obligadas a ir a la cabeza de la innovación y de la protección del medio ambiente.

Las ciudades verdes deben ser capaces de gestionar eficientemente los siguientes recursos:

  • Alimentos. La agricultura comunitaria es una iniciativa a través de la cual se obtienen alimentos de origen ecológico mediante el pago de tasas a los agricultores locales. Otra iniciativa con gran auge es la de los huertos urbanos. Mediante el aprovechamiento de jardines, solares o patios, se puede conseguir un elevado volumen agrícola para abastecer a la población.
  • Agua. Las grandes urbes destinan fondos a la creación y conservación de humedales, los cuales sirven para depurar las aguas residuales y proveer a la ciudad de un gran espacio de zonas verdes. Además de esta medida es necesario invertir en la construcción de sistemas de reciclaje como las depuradoras y llevar a cabo la recolección de las aguas de origen pluvial.
  • Energía. Es necesario reducir el uso de las energías no renovables. Mediante la implementación de plantas con bombas de calor geotérmico se puede calentar un edificio en invierno y enfriarlo en verano, reduciendo así el gasto energético. Los paneles solares y la recolección de agua, son factores clave a la hora de reducir el uso de la energía convencional y por tanto de las emisiones de CO2. Las zonas verdes, sirven de ayuda a la hora de refrescar la ciudad en verano, y para evitar que se disipe el calor de la misma en invierno.
  • Residuos. Se debe hacer un énfasis especial en el reciclado y tratamiento de los desperdicios, ya que el reciclado evita en gran medida la sobreexplotación de los recursos naturales.
  • Transporte. Debido al incremento de la contaminación en las grandes urbes se han establecido medidas para paliar el impacto del transporte. Estas medidas pasan por reducir el uso del transporte particular, fomentando el uso de la bicicleta y del transporte público. Como ejemplo de ello, Copenhague, la ciudad danesa cuenta con más de 350 km de carril bici, lo que hace que esté considerada como una de las ciudades más ecológicas del mundo.
  • Uso del territorio. La planificación de los espacios es una de las partes fundamentales de cualquier gran ciudad pues dependiendo de cómo se gestione, se alcanzarán o no los objetivos de sostenibilidad deseados. Las ciudades deben contar con grandes espacios verdes que sirvan como pulmón y zona de ocio y descanso de su población.

Gracias a estas iniciativas, cada vez son más las ciudades que se unen para proteger al medio ambiente, y por tanto al propio ciudadano.