Las puertas automáticas son fundamentales en los monumentos históricos y los museos debido al gran flujo de personas que tienen que soportar cada día. Este tipo de puertas hace que el paso de personas sea mucho más fluido y ágil porque se consigue reducir el tiempo de espera y las colas mediante la eliminación de obstáculos en los puntos de acceso.

Las puertas automáticas, además de regular el flujo de personas, cumplen con otros cometidos:

  • Accesibilidad universal. En la Convención de Naciones Unidas de 2006 se establecieron y reconocieron los derechos de las personas con algún tipo de discapacidad, ratificándose que se ha de “promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente”. Pero para alcanzar estos estándares, es necesario que las barreras u obstáculos se eliminen en pro de la accesibilidad universal, ya que como marca el discurso de la Convención de las Naciones Unidas, todo el mundo tiene derecho a tener libre acceso a la cultura y a poder contemplar las obras de arte o los monumentos considerados de interés cultural o turístico sin que su estado o condición física o mental sea un impedimento.

Gracias a la instalación de puertas automáticas, se mejora la accesibilidad y movilidad de los visitantes, ya que no existe necesidad de realizar ningún esfuerzo extra para acceder al interior del monumento o museo.

  • Los monumentos históricos y los museos suelen albergar en su interior obras de arte, objetos o documentos de gran relevancia cultural y económica, por lo que preservarlos y conservarlos es un objetivo prioritario. Estas obras necesitan unas condiciones determinadas de luz, temperatura y humedad, condiciones difícilmente alcanzables si la sala no cumple con los criterios de aislamiento necesarios. Es aquí dónde entran en juego las puertas automáticas, porque gracias a su instalación y uso se pueden mantener las condiciones óptimas para salvaguardar estas piezas históricas. Las puertas automáticas Manusa son perfectas para estos espacios, ya que gracias a sus acabados pueden incorporarse en cualquier entorno arquitectónico, y ofrecen el aislamiento necesario para mantener temperatura y humedad óptimas para que las obras no se deterioren.
  • Las puertas automáticas también van a ser grandes aliadas a la hora de evitar el derroche energético. Gracias a ellas se evitan los intercambios de temperatura entre el interior de las salas y el exterior, o bien los intercambios entre las propias salas, ya que es posible que cada una necesite unas condiciones diferentes de temperatura y humedad, dependiendo de las obras que alberguen en su interior. Así se consigue que la temperatura de las salas permanezca estable, y que los equipos de climatización realicen un menor esfuerzo, reduciendo los gastos energéticos y económicos, y reduciendo las emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Otra de las ventajas derivadas del uso de las puertas automáticas es que sirven para delimitar espacios dentro del edificio. Es posible que dentro del museo o del monumento se necesite contar con diferentes salas o espacios, ya sea porque precisen de distintos grados de temperatura /humedad, o bien porque se quieran delimitar diferentes colecciones. También pueden resultar útiles para restringir el paso de personal no autorizado a lugares como oficinas o a cualquier otro espacio al que no deba tener acceso el visitante.
  • Puertas automáticas para vías de evacuación y antiincendios. Este es uno de los puntos de mayor importancia, ya que los monumentos culturales reciben un gran número de visitantes, y en caso de incendio o accidente es totalmente necesario evacuar con la mayor rapidez y evitar los mínimos daños personales y materiales. Las puertas automáticas situadas en vías de evacuación pueden contar con mecanismo antipánico integral, que permite que las hojas se abatan por simple empuje manual hacia el exterior, ampliando el espacio disponible para permitir el paso de los visitantes y reduciendo de manera significativa el tiempo de desalojo. Por otra parte, las puertas resistentes al fuego tienen una función separadora para garantizar que, en caso de incendio, se impida la propagación del fuego, los gases o el humo fuera del espacio que delimitan en un determinado espacio de tiempo.

Como se puede observar, la instalación de puertas automáticas en monumentos históricos y museos, aportan numerosas ventajas tanto a los visitantes como a las obras de arte que deben ser preservadas, garantizando siempre una grata experiencia a todos aquellos que deseen disfrutar de la cultura.