Casi el 60% de los edificios de España se construyeron antes de 1979. Necesitan, en muchos casos, reparaciones y adaptaciones a las normas actuales europeas en materia de eficiencia energética, uso de materiales sostenibles y no contaminantes. Además, muchas no cumplen las normas de accesibilidad y seguridad. Casi la mitad de esos edificios antiguos de más de cuatro plantas ni siquiera tienen ascensor. Esto incluye desde edificios residenciales a públicos, espacios urbanos, etc… Nos queda mucho trabajo por hacer.

Afortunadamente, cada vez son más los propietarios, empresas y administradores públicos que son conscientes de la necesidad de llevar a cabo una rehabilitación que adapte los edificios antiguos a las necesidades de la sociedad actual.

Muchas son las razones que nos animan a renovar o rehabilitar un espacio, pero las principales suelen ser dos:

  • Razones de seguridad y estéticas (suciedad, materiales desgastados, imagen anticuada…)
  • Razones funcionales (mala accesibilidad, baja eficiencia, instalaciones obsoletas o estropeadas…)

Sin embargo, la rehabilitación de edificios conlleva otra serie de mejoras que, en ocasiones, pasan desapercibidas pese a su importancia y que complementan a las anteriores.

Por un lado, está la mejora de confort en viviendas, oficinas y espacios públicos. Es incuestionable que factores como la temperatura interior, las corrientes de aire, o el ruido exterior juegan un papel importantísimo a la hora de sentirse o no cómodo en un lugar. La correcta rehabilitación de, por ejemplo, el hall de un hotel, incluirá el uso de puertas automáticas que ayudarán a disminuir los cambios de temperatura y el ruido del exterior. Y esto es algo que sin duda los clientes y trabajadores agradecerán.

Otra razón primordial es la economía. Y es que un edificio rehabilitado consigue reducir, desde el primer día, el gasto energético. El uso de materiales y equipo eficientes es sinónimo de bajo consumo eléctrico. ¿Cuánto dinero podría ahorrar un edificio público con un correcto sistema de aire acondicionado, o puertas correderas que se abran y cierren sólo cuando sea necesario? La inversión se justifica por sí misma.

Existe otro factor no menos importante que nos incumbe a todos: el medio ambiente. Acciones como reducir nuestros niveles de consumo o llevar a cabo rehabilitaciones sostenibles son pequeños gestos que ayudan a contaminar menos. De hecho, esto es algo que empieza a tener bastante peso en las instituciones públicas. La Unión Europea está estudiando medidas para fomentar la rehabilitación y reducir el consumo de energía de aquí al 2030.

Vemos que llevar a cabo una rehabilitación no solo es necesario por motivos estéticos, sino que tiene un trasfondo mucho más importante. Hemos hablado de ellos en anteriores post, pero desde Manusa no nos cansaremos de decirlo: la sociedad del siglo XXI está cada vez más concienciada en temas de sostenibilidad y eficiencia energética. Quizás sea la hora de escucharla.