Existen numerosos mitos acerca del consumo o el ahorro energético en los hogares, y hay algunos que deben ser desmentidos para ayudar a conseguir un ahorro energético real.

Uno de los mitos más extendidos es que apagar y encender la calefacción consume más energía que dejarla encendida a temperatura constante, pero esto es totalmente falso. Por motivos obvios, el hecho de encender la calefacción supone que se produzca un incremento en el consumo eléctrico, pero mantenerla encendida durante varias horas al día, aunque sea a la misma temperatura, supone un gasto mucho mayor que el hecho de jugar con el encendido y el apagado de la misma.

Que la vitrocerámica consume menos energía que la cocina de gas es otro de los mitos que ha ido ganando adeptos en los últimos años, pero hemos de recalcar que esta afirmación es falsa, y es que las cocinas de gas consumen hasta cuatro veces menos que las vitrocerámicas.

Los aparatos enchufados no consumen sino están siendo utilizados. Otro mito que ha de ser desmentido. Los aparatos eléctricos en standby consumen energía. Estas pérdidas energéticas representan el 7% de la energía gastada en una vivienda al cabo de un año.

El lavavajillas consume más energía y agua que lavar los platos a mano. Esta afirmación es totalmente errónea, y es que gracias al uso de este electrodoméstico se puede ahorrar hasta un 10% en electricidad y unos 30 litros de agua al día.

Poner la lavadora por la noche sale más barato. Esto va a depender de la tarifa contratada por el usuario. Para que esta afirmación sea real es necesario que la tarifa contratada sea con discriminación horaria, en caso de no ser así, el gasto energético será el mismo a cualquier hora del día.

Consume más encender y apagar las luces que dejarlas encendidas. Probablemente y junto con el mito de la calefacción, este sea uno de los más antiguos. Dejar encendidas las luces porque en unos minutos se va a volver a entrar en la estancia encarece notablemente la factura de la luz.  Es cierto que encender y apagar la luz constantemente acorta la vida útil de bombillas y fluorescentes, pero se consigue un ahorro considerable. Existe además otra manera de evitar este desgaste por uso, y es sustituyendo las bombillas convencionales o fluorescentes por las LED. Las bombillas LED tienen una vida útil mucho más longeva que las convencionales, y una vez pasado su tiempo de vida medio su intensidad se ve reducida, pero siguen funcionando. Además, las bombillas LED consumen un 85% menos que las tradicionales, por lo que el ahorro energético es notable. Otra de las ventajas de las luces de tipo LED es que no contienen ni mercurio ni tungsteno, reducen las emisiones de CO2 hasta en un 80%, no irradian infrarrojos y son totalmente reciclables.

Cambiar de proveedor de energía es costoso y caro. Esta afirmación es falsa sin duda alguna, no supone ningún inconveniente ni gasto extra el cambiar de proveedor energético, y por supuesto, no es necesario realizar ninguna adaptación en la vivienda.

Ahorrar en la factura eléctrica puede ser sencillo siguiendo unos sencillos pasos, tan sólo hemos de informarnos previamente, y dejar los mitos a un lado para dar paso a la realidad sobre el consumo energético.